Maridaje de cocina italiana

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No descubrimos la pólvora si decimos que la cocina italiana es una de las más populares y versátiles de cuantas hay. Si quieres unir tu pasión por el vino y tu amor por la pasta o la pizza, este post es para ti.

Nuestro sumiller Adolfo nos ha ayudado a seleccionar los vinos presentes en Bodeboca que mejor maridan con algunas de las preparaciones clásicas de la gastronomía italiana. Ya no hay excusas: acompañar estos platos con vinos es casi una obligación.

Uno de los entrantes estrella de esta cocina es la ensalada caprese. Pura simplicidad: tomate, mozzarella, albahaca, aceite de oliva y pimienta. Una deliciosa combinación de sabores que marida a la perfección con la Sauvignon blanc, así que dos opciones fantásticas para acompañar este plato pueden ser Habla de ti o Javier Sanz.

Adolfo también nos propone un maridaje local para un vitello tonnato, una original preparación de ternera con salsa de atún típica del Piamonte. Un Prunotto Barolo será, sin duda, un acierto seguro. También elaborado con ternera, un carpaccio marinado encuentra su pareja ideal en un tinto fluido y ligero como la Bobal de Bruno Murciano.

La parmigiana di melanzane, un gratinado de berenjena, salsa de tomate y queso parmesano, casa con una uva patria: la Sangiovese; sus aromas a hierbas mediterráneas y su paso fluido combina a la perfección con los ingredientes del plato. Una buena opción puede ser Il Nero di Casanova 2013, un vino toscano delicioso.

Hablar de cocina italiana y no pensar en pasta es casi imposible. Te invitamos a que elijas tu favorita y te proponemos tres maridajes perfectos para tres salsas distintas. Para una salsa vongole, donde la protagonista es la almeja, Adolfo nos recomienda maridar con Navazos Niepoort; un blanco con 11 meses de crianza bajo velo que marida a la perfección con los frutos del mar.

La salsa carbonara no podía faltar. Su untuosidad se lleva de maravilla con un rosado como el de Ercavio, muy ligero y de buena acidez. La boloñesa, por su parte, marida muy bien con un rioja clásico como puede ser Viña Ardanza Reserva 2008, que consigue equilibrar perfectamente el tomate, la carne y las especias.

Otra de las preparaciones que no podemos olvidar es, por supuesto, la pizza. La margarita, reina entre reinas por su sencillez, se da la mano con un rosado toscano como Cipresseto, muy fresco y aromático. Una pizza frutti di mare, con atún, anchoas o marisco, encuentra su media naranja en un Albariño como Tricó: profundo, mineral y salino. La pizza bianca, sin tomate y con una buena cantidad de queso por encima, necesita un prosecco como Bortolomiol que acompañe su intensidad y nos prepare para el siguiente bocado.

En cuanto a los postres, el patrimonio dulce italiano parece no tener fin. Hemos seleccionado tres de sus postres más emblemáticos para acompañarlos con vino. El tiramisú, con su toque a café y a cacao, se llevará bien con un cream viejo como Canasta 20 años, con notas torrefactas y a toffee. En el lado opuesto está la panacotta con salsa de frutos rojos, que necesita un moscato como La Cacciatora que aporte al conjunto un punto de frescura y frutosidad. Para terminar por todo lo alto no hay nada como un cannolo siciliano, que recibirá con los brazos abiertos una copa de PX joven como Don PX 2016 de Toro Albalá, con un toque amielado que no eclipsará nuestro postre.