Que no te las den con queso: tips de armonías infalibles con vinos

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Que no te las den con queso es una expresión bastante utilizada cuando queremos referirnos a que alguien sea precavido para que no le engañen. El origen de este dicho tan español es que antiguamente en las bodegas se ofrecía tomar vinos habitualmente tintos y fuertes con quesos también fuertes para disimular la baja calidad del vino.

Afortunadamente esta situación ha cambiado y ya es posible encontrar buenos vinos en muchas partes de España, pero la expresión se mantiene a día de hoy. En ella nos inspiramos para contarte algunas claves que te vendrán de perlas para combinar vino y queso sin fallar. Saldrás airoso de cualquier armonía de ambos productos que, junto al pan, están considerados la santísima trinidad de la gastronomía en Francia.

  • Combina intensidades para crear equilibrios, es decir, si el queso es suave, no rompas la armonía con un vino tinto con cuerpo, astringente y poderoso. Por ejemplo, un queso como la Mozzarella combinaría bien con un Sauvignon blanc como el de José Pariente y un Feta, con ese toque salado, con un Beaujolais, que es pura fruta fresca, como el de Trénel
  • Observa las características comunes del vino y del queso. Si tienes un queso cremoso como el Brie o el Camembert, elige un Chardonnay con algo de barrica, como el Huno de Pago los Balancines, también cremoso en boca. Se trata de crear combinaciones que conjuguen bien, en las que no despunten ninguna de las dos partes para que funcione la armonía.
  • Juega con los contrastes. A veces, arriesgarse a combinar dulce con salado es la mar de placentero. Te doy un ejemplo: un queso azul inglés como el Stilton, que tiene un punto picante y salado a la vez, va de maravilla con un Oporto, un Pedro Ximénez, un vendimia tardía, un Tokaji o un Moscatel. La armonía es asombrosa.
  • Haz caso al dicho anglosajón “What grows together, goes together”. A veces las mejores combinaciones las da la propia geografía. Un queso de cabra payoya, originaria de la Sierra de Grazalema y la Serranía de Ronda, hará una pareja excelente con un fino o manzanilla, un Comté con un Savagnin del Jura y un manchego bien maduro con un Tempranillo de Rioja antiguo. Y si no me crees, compruébalo tú mismo.
  • Cuando no sepas qué elegir, elige Champagne. Este espumoso va con casi todo. Las burbujas y la buena acidez de estos vinos combinan perfectamente con la grasa de los quesos, limpian el paladar e invitan a seguir con el festín. Y no tiene por qué ser Champagne, puedes optar también por cava, un prosecco o un espumoso en general.
  • Piensa en Jerez, ¡ofrece miles de posibilidades! En esta región hay tal variedad de tipos de vinos, que puedes encontrar tantos quesos como quieras para cada uno de ellos. Además, son como el Champagne, de los más versátiles que hay a la hora de combinar con quesos. Recuerda esta regla: mientras más fuerte el queso, más oscuro/marrón ha de ser el color de tu jerez.

¡Que empiece la fiesta! 🙂