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Directamente de Äy, una de las mecas de Champagne, llegan los espumosos de una casa centenaria que son verdad, terroir y calidad con mayúsculas. La búsqueda de la pureza, apostando por dosages muy bajos y crianzas en rima mínimas de tres años, apuntala la trayectoria de Maison Ayala como una de las grandes de la región. Sus vinos, directos, elegantes y auténticos, van a conquistarte.
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