Gredos 2026: una añada marcada por el fuego
Los incendios forestales que cada verano azotan España, y que cada vez son más virulentos, se han cebado este año con una de las zonas vinícolas más dinámicas de nuestro país: la sierra de Gredos. Para conocer la afectación que ha tenido el fuego en los viñedos de esta región, hemos hablado con algunas de sus bodegas, que nos han contado cómo afrontan la recta final de una añada 2026 que, tristemente, quedará para siempre en su memoria.
Sirva este reportaje para concienciar a todos sobre la catástrofe natural que ha asolado a este territorio y sobre el papel que los viñedos desarrollan a la hora de prevenir este tipo de situaciones, así como para dar visibilidad a sus vinos en un momento especialmente delicado para los proyectos que los sacan adelante.
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Antecedentes
El pasado 22 de julio, una serie de desafortunadas negligencias asociadas al uso de maquinaria pesada, unidas a las condiciones meteorológicas extremas propias de la temporada estival, provocaron el mayor incendio forestal de la historia de España hasta la fecha.
El primer gran foco comenzó en el término municipal de Burgohondo (Ávila) debido al descuido de un operario que utilizaba una excavadora para abrir un camino forestal en la zona. Apenas un día después, un accidente de tráfico en la localidad madrileña de San Martín de Valdeiglesias desencadenó un segundo gran foco cuando uno de los vehículos involucrados en el siniestro empezó a arder en el arcén de la carretera, provocando que las llamas saltaran a la masa forestal circundante.
Las condiciones ambientales de la zona en ese momento, que sufría una ola de calor extrema, unidas a una humedad baja y a una serie de rachas de viento cambiantes y severas, provocaron la rápida dispersión de ambos focos.
El avance de estos fuegos, unido a otros incendios más pequeños que días antes se habían declarado en el suroeste de la Comunidad de Madrid, hizo muy compleja su gestión, por lo que finalmente estos frentes acabaron uniéndose en algunos de sus flancos, causando que, por unos días, el incendio estuviera fuera de su capacidad de extinción. Esta situación desencadenó, como es lógico, un reto para los equipos de extinción y una enorme incertidumbre para los habitantes de la zona, que en muchos casos tuvieron que ser desalojados de sus casas durante varios días.

Balance de daños
Tras más de una semana de angustia y duro trabajo, los equipos de emergencia consiguieron dar por estabilizado y controlado el incendio el jueves 30 de julio, lo que permitió el regreso escalonado de miles de evacuados a sus casas. Sin embargo, la extinción definitiva no llegó hasta mediados de agosto, por lo que durante más de quince días fue necesaria una vigilancia extrema de la zona con el fin de evitar reproducciones indeseadas.
El balance final del fuego fue absolutamente devastador. Se calcula que éste llegó a dibujar un perímetro conjunto ininterrumpido de más de 280 kilómetros. Igualmente, el total calcinado ascendió a más de 77.000 hectáreas, sumando todos los focos comentados en el anterior epígrafe de este reportaje.
Por zonas, el gran foco originado en Burgohondo (Ávila) devoró en torno a 50.000 hectáreas por sí solo, mientras que el otro gran foco originado en San Martín de Valdeiglesias superó las 24.000.
Entre todas ellas hay que destacar las hectáreas que afectaron directamente a zonas naturales protegidas, como las cerca de 7.000 hectáreas dañadas de la Reserva natural del Valle de Iruelas, que albergaba una de las colonias de buitre negro más importantes de Europa. Además, espacios muy importantes para el desarrollo económico de la región, como el Pantano de San Juan, fueron ampliamente perjudicados, con negocios y casas totalmente calcinados por el fuego.

El papel de los viñedos
Un sector tan apegado al campo como el vinícola es, sin duda, uno de los más perjudicados cuando ocurre una catástrofe natural de este tipo. Especialmente si ésta tiene lugar en una zona tan apegada a la viticultura como es la sierra de Gredos, de donde proceden algunos de los vinos más interesantes de nuestro país, y en un momento del año tan crítico para la maduración de la uva como es el verano.
No hay que olvidar que este entorno natural, ubicado en la sierra oeste de Madrid y en la parte más oriental de la de Ávila, ha constituido uno de los núcleos vinícolas más dinámicos de España en los últimos años. Esta circunstancia está motivada por el potencial que la zona tiene para el cultivo de variedades históricas como la Garnacha o la Albillo, así como a la aparición de proyectos que han desarrollado un trabajo muy valorado por críticos y aficionados, y que han puesto el foco tanto en las variedades locales como en una forma de trabajar que prioriza la calidad por encima de los grandes volúmenes.
La DO Cebreros, denominación de origen que abarca algunos de los municipios de esta zona, estimaba a finales de julio que había afectadas más de 180 hectáreas de viñedo sólo en el término municipal de Cebreros, así como una docena en El Tiemblo, 5 en El Barraco y algo más de una en Burgohondo, tal y como reflejó en su artículo del 29 de julio la web Spanish Wine Lover.
Por suerte, muchos viñedos volvieron a demostrar que son capaces de actuar como eficaces cortafuegos. Así quedó patente en la publicación que el viticultor Juanan Martín, responsable del proyecto Rico Nuevo Viticultores, compartió en su cuenta de Instagram el pasado 25 de julio, mostrando que el campo que se cuida y no se abandona tiene muchas más posibilidades de sobrevivir ante situaciones de este tipo.
Ese es el motivo por el que, a pesar de que un importante número de bodegas han sido afectadas por estos incendios, muchas de sus parcelas no han sido damnificadas directamente. Igualmente, en términos generales, el número de viñas quemadas ha sido sensiblemente inferior al de otros cultivos y, por supuesto, al de masa forestal.
Otra de las consecuencias de los incendios de este verano de 2026 en Gredos ha sido la creación de la plataforma Gredos Vivo. Bajo el lema “Cultivar es cuidar; un Gredos cultivado es un Gredos vivo” esta iniciativa busca revertir la tendencia de abandono del campo poniendo en valor el trabajo de quienes siguen cuidando el territorio, reconociendo el papel que desempeña el viñedo en la preservación del entorno natural, y que va mucho más allá de su utilidad para la producción de vino.
Además, esta tragedia ha puesto de manifiesto la solidaridad de la gente del vino en los momentos de dificultad. No han sido pocas las bodegas que, de forma pública o privada, han ofrecido tanto parte de su producción como sus instalaciones a otros productores vecinos que vieron cómo el fuego alcanzó sus viñas o sus bodegas y que tendrán muy difícil elaborar vino esta añada únicamente con sus propios recursos. Una muestra de que las bodegas, lejos de ser rivales comerciales, saben unir fuerzas cuando se trata de reivindicar una tierra y los frutos que se obtienen de ella.

Cómo afrontan la situación algunas de sus bodegas
Esta cosecha 2026 se presenta compleja para la mayoría de los elaboradores de vino de la sierra de Gredos. Desde Bodeboca hemos hablado con algunos de ellos para ver de qué forma les han afectado los incendios y cómo están afrontando esta época del año que resulta crucial para cualquier bodega.
SotoManrique
Jesús Mª Soto, responsable de la bodega SotoManrique, confirma que en su caso han sido 5 las hectáreas directamente afectadas por los incendios. Como consecuencia de ello, esta añada no van a elaborar vinos de parcela y valorará la evolución de sus elaboraciones en bodega para tomar una decisión respecto a sus vinos de entrada de gama, cuyas uvas también se han visto comprometidas por el fuerte impacto del humo, como ya les ocurrió con los incendios de 2022.
“Nuestra filosofía es elaborar vinos que representen el territorio y lo que ocurre durante el año en ese territorio, por lo que no somos partidarios de cambiar nuestro hábito utilizando productos que modifiquen o camuflen la realidad, y por eso preferimos esperar a aquellos años donde la naturaleza se pueda expresar de manera más clara y sencilla”, argumenta.
Soto considera que, como sociedad, debemos reflexionar sobre lo que estamos haciendo con el campo y actuar para dejar las cosas mejor de lo que las hemos encontrado. “Creo que no estamos demasiado concienciados sobre ello. Normativas, apoyos, educación y trabajo deberían ir en un camino que no repitiera los errores actuales”, sostiene.
Bernabeleva
El caso de Bernabeleva es uno de los más extremos de este triste capítulo de incendios en Gredos. En su caso, el fuego afectó incluso a las instalaciones de la propia bodega, llegando a la oficina y a una de las fachadas de la bodega, mientras que en el campo tuvieron de todo: desde parcelas que se mantuvieron al margen del fuego hasta otras que sufrieron calor o, directamente, las llamas, como ocurrió en Perros y Carril del Rey.
Fruto de ese desastre, creen que su producción en esta cosecha de 2026 será un 40% menor que en un año “normal”, y habrá referencias de las que no elaborarán nada, como Carril del Rey. Además, consideran que 2027 será muy parecido en términos de producción como consecuencia del tiempo que necesitarán algunos de sus viñedos para recuperarse del todo.
Juan Diez, al frente de esta bodega desde hace 20 años, opina igualmente que un campo cuidado y atendido siempre será más difícil que se queme. “En nuestro caso, al margen de la verdadera causa de las llamas, el fuego nos llegó por parcelas que estaban abandonadas y que, si hubieran estado labradas, habrían sido más fáciles de controlar”.

Marañones
La bodega de Alma Carraovejas en Gredos también sufrió momentos de tensión e incertidumbre. Algunas de sus parcelas sufrieron daños directos, aunque afortunadamente la respuesta de sus trabajadores—que ejercieron de voluntarios—, y de los servicios de emergencia, permitió contener el avance y el fuego se quedó a unos cientos de metros de la zona más importante: la finca Marañones.
Las primeras muestras tomadas en bodega no han advertido de ninguna desviación en los mostos ni en las fermentaciones, y por ahora no han notado alteraciones organolépticas en las uvas recogidas durante esta campaña, incluyendo la presencia del temido smoke taint o gusto a humo. Incluso, según afirman, creen que la calidad del fruto que han metido este verano en bodega supera las expectativas de años anteriores, y vaticinan una añada de “una frescura y una elegancia muy especiales”.
Desde Alma Carraovejas defienden que la viticultura de montaña y el trabajo agrícola en el entorno rural son escudos naturales indispensables contra el fuego. “Un viñedo bien trabajado actúa como un cortafuegos vivo, rompe la continuidad del matorral seco y crea discontinuidades en el paisaje que frenan la propagación de los incendios”. Igualmente, consideran que apostar por la viticultura, por la fijación de población en el entorno rural y por dar dignidad al trabajo en el campo “no solo es una cuestión económica o gastronómica sino que es la estrategia medioambiental más sólida para proteger nuestro patrimonio natural”.
Las Moradas de San Martín
La bodega que el grupo Enate tiene en Gredos no ha estado al margen de la tragedia, y como nos han contado otros elaboradores, el trabajo durante todo el año en la viña les ha servido para salvar gran parte de su producción. “Todos nuestros viñedos se labran, y esto ha permitido que hayan funcionado como perfectos cortafuegos, salvo parcelas pequeñas que se han encontrado rodeadas por el calor y se han abrasado por cercanía», nos cuentan. Igualmente, tras las catas realizadas para comprobar el estado de plantas y racimos, quedaron positivamente sorprendidos de la limpieza de los viñedos, por lo que decidieron empezar la vendimia rápidamente una vez comprobado que el nivel de acidez y azúcares en las uvas era el deseado.
Respecto a la elaboración de esta cosecha, argumentan que están llevando a cabo vinificaciones más cuidadosas si cabe, conteniendo más las temperaturas y haciendo encubados más cortos, especialmente en los tintos, vinos que tienen un mayor contacto con las pieles. ”Seguiremos estando alerta, pero estamos orgullosos de la respuesta de nuestros viñedos”, explican ya algo más aliviados después de llevar a cabo las primeras fermentaciones.
Como anécdota, nos cuentan que algunos de los bomberos que participaron en la extinción de los incendios se refugiaron en su finca haciendo una vía de escape en ella, eligiendo este lugar al tener cubiertas las espaldas por los viñedos. “Queda por tanto demostrado que la viticultura es imprescindible para crear un mosaico en el territorio capaz de parar y ayudar a la extinción de los fuegos”, sostienen.
Preguntados por posibles medidas a tomar para evitar estas situaciones, desde Las Moradas de San Martín abogan por priorizar una viticultura y ganadería controlada, manteniendo limpios los campos y haciendo un mayor control cinegético. Ahora mismo, según sus propias palabras, existe un crecimiento exponencial del número de animales en la zona que asfixia la rentabilidad del trabajo de muchos viticultores. “A futuro creemos que hay que contar también con un grupo de trabajo eficiente entre forestales, agricultores, ayuntamientos y responsables cinegéticos”, concluyen.

Vinos para conocer Gredos
Con el fin de reforzar la importante labor que desde años vienen realizando muchos de los viticultores y bodegueros de la sierra de Gredos, tanto desde dentro como desde fuera de la DO Cebreros, os dejamos un pequeño listado de vinos de la región que demuestra el valor y el potencial que esta tierra tiene como productora de grandes vinos.
Marañones – Bodega Marañones
Ubicada en San Martín de Valdeiglesias, la localidad en la que se inició uno de los principales focos de los incendios de este verano en la región, la finca Marañones entrega Garnachas viejas que exhiben la impronta del terruño de Gredos, marcado por sus suelos graníticos. En este caso nos encontramos con un vino refrescante, fluido, elegante, con mucha fruta roja y un toque mineral en boca que revela la personalidad de la zona.

Navaherreros Garnacha de Bernabeleva – Bernabeleva
Bernabeleva, una casa centenaria asentada al pie del Cerro de Guisando y a la vera del Arroyo de Tórtolas, fue una de las más afectadas por los incendios estivales. A partir de viñas que llegan a alcanzar los 100 años y que están asentadas sobre suelos graníticos, tan característicos de esta región, elaboran este vino de perfil vibrante, mineral y muy jugoso.
La Danza del Viento Camino Real – 4 Monos
Un blanco con pedigrí elaborado en exclusiva con la variedad Albillo real, una de las que más ha sufrido a causa del fuego al ser de maduración más temprana que la Garnacha. Procede de cepas de alrededor de cien años cultivadas en Cadalso de los Vidrios y trabajadas bajo los principios de la agricultura biodinámica. Tiene más de un año de crianza en barrica, lo que le aporta una complejidad extra, una amplia riqueza de matices y una textura muy elegante.
Fuerza Bruta – A Pie de Tierra
En pleno valle del río Alberche, dentro del término municipal de Aldea del Freno, se trabajan de forma ecológica una serie de cepas que alcanzan los 90 años y de las que se extrae el fruto para la elaboración de este vino que tiene una nariz especiada y muchos recuerdos minerales, así como de tomillo y violetas. Un tinto que ofrece fluidez y máxima elegancia y que representa la cara más deliciosa de la Garnacha madrileña.
Alto de la Estrella – SotoManrique
Otro factor determinante de los viñedos de Gredos es su altitud. Este vino en concreto procede de parcelas de Garnacha ubicadas a 1.100 metros, lo que aporta frescura y acidez extra a las uvas. Tras una elaboración en la que el vino pasa por depósitos de hormigón y fudres de gran tamaño para preservar su carácter frutal, nos encontramos con un vino muy pulido, de aromas silvestres y con paso por boca elegante, largo y estructurado.
Pegaso Pizarra – Telmo Rodríguez
Uno de los grandes nombres de Gredos es el de Telmo Rodríguez, que lleva años recuperando viñedos viejos en esta zona. Este célebre winemaker elabora, bajo el proyecto de Pegaso, vinos de alta gama en el entorno de la localidad de Cebreros. Un ejemplo es su Pegaso Pizarra, procedente de viñas cultivadas sobre suelos de estructura laminar muy escasos allí. El resultado, en este caso, es una joya de pequeña producción con un paso profundo, intenso y muy armonioso en boca.
El Reventón La Reina – El Reventón
Otra de las bodegas afectadas por los incendios de este verano ha sido El Reventón, el proyecto que tienen en la zona el enólogo Alejandro Vigil y su socia Adriana Catena. Dos tótems del vino argentino que han encontrado en esta región española un lugar idóneo para desarrollar vinos con un perfil comparable al de Borgoña, aunque procedentes de viñas en altitud. Un tinto fresco, de perfil moderno y que se muestra muy delicado en cata.
Comando G Rozas 1er Cru – Comando G
Comando G es una de las puntas de lanza de la revolución que ha supuesto Gredos en el panorama vinícola nacional de los últimos años. Aupada por las buenas valoraciones de sus vinos, representa a esa nueva generación de elaboradores que ha puesto en marcha prácticas que conectan con la viticultura más tradicional. Este es uno de sus grandes trabajos: muy sabroso, con personalidad y elegancia a raudales.
A pesar de ser de Teruel, no me gusta el frío. En 2011 me licencié en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y he trabajado en medios como la Agencia EFE o Unidad Editorial. En 2013 me incorporé al equipo de Contenidos de Bodeboca y desde entonces he aprendido mucho sobre el mundo del vino y los destilados, el cual forma parte de mi día a día. Actualmente soy el Content Lead de Bodeboca y coordino a un apasionado grupo de redactores. Me encantan también el fútbol, el cine, descubrir nuevos restaurantes y viajar.







