Entrevista a Fernando Mora MW

|Categoría
Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInPin on Pinterest

Repitió varias veces durante la entrevista que todo le parecía un sueño y no nos extraña. Fernando Mora pasó en muy muy poco tiempo de ser un aficionado más al vino – y ni siquiera eso, como apunta él mismo – al elaborador que abandera toda una zona vinícola por conocer: Valdejalón. Tuvo tiempo para sacar además la titulación más prestigiosa y exigente del mundo del vino: es un Master of Wine desde septiembre del año pasado. Con la última añada de su proyecto Frontonio ha obtenido altas puntuaciones Parker y un aviso a navegantes de Luis Gutiérrez: “es el proyecto más excitante de todo Aragón”. Fernando dijo también que “espero estar a mitad de camino de a donde quiero llegar“. Visto lo visto, es más que probable que consiga poner a la Garnacha de Aragón en el mapa de los grandes vinos.

¿A qué te dedicabas antes del vino y cómo llegaste a él?

En mi familia no hay nadie relacionado con el vino y yo tampoco era un gran conocedor. Soy ingeniero mecánico y eléctrico y me dedicaba al mundo del motor y de las energías renovables. Un trabajo que me permitió viajar por todo el mundo y así fue como empecé a probar vinos de diferentes zonas. Un día mi mujer me llevó al Museo del Vino de Vivanco, sin ninguna estrategia más que hacer algo diferente en pareja y fue allí cuando me di cuenta de que el vino era un mundo complejo, lleno de matices. Como ingeniero esto me llamó la atención  y posteriormente me fui a hacer una visita a Blecua, una bodega del Somontano y de allí salí literalmente diciendo que iba a hacer vino en casa.

¿Hacer vino en casa en el sentido literal del término?

Convertí una habitación de mi piso en una microbodega y elaboré en la bañera, controlando la temperatura con hielo. Fui a una biblioteca y me puse como loco a buscar información sobre enología y sobre cómo hacer vino en casa, eso me sirvió para empezar. Gracias a un amigo que era de Ainzón encontré la uva para hacerlo, Garnacha por supuesto y como me lo tomé muy en serio, la elaboración “casera” se convirtió en algo bastante profesional. En aquel momento yo era director comercial de una empresa así que era una locura.

Fernando Mora y Mario López

De la bañera a la elaboración de vino como un profesional hay un trecho ¿qué pasó después?

Siempre me ha pasado que me he embarcado en proyectos con mucha pasión, soy muy curioso, pero nunca había sido algo tan fuerte como esto del vino. Creo que la grandeza del vino es que necesita mucho trabajo para entender porqué pasan las cosas, creo que es algo que está a caballo entre el arte y la tecnología.

Yo sabía que había hecho un vino correcto desde el punto de vista técnico pero necesitaba aprender a catar y especialmente tenía que aprender sobre otros vinos. Conocí a Mario López, sus padres tenían una bodega de vino a granel y luego estuve trabajando con dos amigos de toda la vida y yo seguía con mi historia de hacer vinos. Primero nos centramos en vinos de una gama media y en 2010 nos decidimos a hacer un gran vino y como no estábamos encorsetados empezamos a probar. Fue un momento creativo  chulo.  En 2013 lanzamos Frontonio con 600 botellas y no sabíamos ni cómo venderlo ni a qué precio. Me junté con muchos sumilleres porque son los que abren las botellas y luego con otros enólogos como Jorge Navascués o Norrel Robertson.

En paralelo empiezas a prepararte para el Master of Wine ¿cómo surgió esta oportunidad? 

Nos empezamos a atrever a hacer más cosas y en paralelo yo tenía que aprender más de vino. Encontré los cursos WSET pero decidí hacerlo en Inglaterra para mejorar mi nivel de inglés. Jorge Navascués me dijo un día que el Instituto de MW venía a España y yo, que nunca había planificado nada de ser Master of Wine, pensé: “voy a practicar con ellos”, y cuando se fueron me comunicaron que estaba seleccionado.

Para mi era una complicación en ese momento porque había dejado mi trabajo y estábamos lanzando nuestro proyecto. Me lancé aunque iba mal de tiempo y de dinero, pero antes de decidirme definitivamente  fui a ver a Norrel Robertson y me animó bastante. Había gente que tenía esto muy claro y conocían las reglas y yo llegué a las bravas, no sabía qué era lo que se esperaba de mi.

¿Cuánto tiempo estuviste preparando el Master of Wine?

Tarde dos años y 10 meses en sacarlo. Creo que la clave de mi éxito fue que a mi me encantan los libros, sí, pero mucha de la información está en las personas y yo visitaba productores y hablaba con todo el mundo, tenía mi propia lista de personas a las que visitar. En 2016 estuve 36 semanas fuera de casa. Como iba a multitud de países a exportar mis vinos aprovechaba para catar los vinos de otras bodegas y también para conocer sus zonas vitícolas. Fue muy intenso y yo también estaba haciendo vino y trabajando con gente muy buena. Llegó un momento en el que para mi, los estudios y el trabajo eran lo mismo.

¿Cómo viviste el momento en el que te comunicaron que habías aprobado? 

El 4 de septiembre de 2017 fue el día que me lo comunicaron, no se me olvidará esta fecha. Yo estaba en  urgencias con 39 de fiebre y de la noticia se me pasó la fiebre. Lo cierto es que había aprobado a la primera, solo dos personas lo habíamos logrado en ese año y tiene mérito porque no te guardan las asignaturas, tienes que aprobar toda la parte teórica o toda la parte práctica.

En tu faceta como elaborador ¿se trata entonces de intuición o de formación?

Creo que la clave es la educación. No he estudiado enología pero he estado cerca de gente que sí lo ha hecho. Es cierto que soy un tío intuitivo, pero creo que es una cuestión de mezcla de ingredientes: tienes que tener la intuición de crear ese estilo que te gusta y que además coincide con lo que quiere el mercado. Cuando el proyecto es pequeño haces un poco de todo, por lo menos al principio. Tienes que saber lo que tienes y lo que quieres hacer y en Frontonio creemos que coincide con lo que a la gente le gusta. No sabemos lo que durará, pero esto ahora mismo es un sueño y buscamos la excelencia, cada vez intentamos aprender más para ofrecer lo mejor.

¿Es una ventaja o un hándicap no venir de tradición vinícola?

Si vienes del sector y tienes medios y curiosidad no hay nada mejor, pero para los que venimos de fuera la ventaja es que es una pasión que va más allá de la razón y como tienes pocos medios pues tienes que buscarte la vida. Solo por venir de fuera no es seguro que vayas a conseguir hacer un gran vino, La educación es la clave, y no solo se trata de estudiar enología. En un vino, desde el más natural o el más tecnológico, todo es técnica y tienes que ser muy técnico. El estar asociado con Mario ha hecho que vayamos más rápido porque él tiene la técnica y yo puedo aportar la creatividad y la intuición y mientras tanto Paco garantiza la distribución y logística.

¿Estarán todos tus proyectos centrados en Aragón?

No escribo una hoja de ruta, nunca sabes donde te va a llevar la vida. Allí donde encuentre buenas uvas y buena gente estaré.