Tom Puyaubert: Aire fresco y rock’n’roll en Rioja

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Hablamos con Tom Puyaubert, de bodegas Exopto, sobre la iniciativa Rioja n´Roll, la asociación independiente de un grupo de jóvenes elaboradores de Rioja a los que les une el respeto por la tierra y entre cuyos miembros se encuentra este bordelés junto con Laventura, Sierra de Toloño, Alegre Valgañón u Olivier Rivière entre otros.

Sois un grupo de elaboradores y viticultores variopintos ¿Qué os une?

Todos tenemos más o menos la misma filosofía de trabajo. Básicamente un tipo de bodega que se acerca más al trabajo del vigneron de toda la vida. Somos pequeños y nuestra filosofía es de pensar más en el viñedo que en la bodega. Compartimos criterios como trabajar una viticultura más razonable, tendiendo más al cultivo orgánico y respetando más el entorno.

Queremos que los vinos reflejen más el carácter de la uva y el origen. Hay muchos sitios en Rioja por conocer y son esas zonas donde hemos decidido empezar nuestros proyectos. Nos hemos unido porque pensamos que juntos podemos dar una visión común que puede ayudar al gran público a que conozca y entienda mejor estas zonas. No renegamos de lo que se ha hecho en Rioja ni de la marca, pero creemos que el consumidor está listo para buscar más, un Rioja distinto con bodegas de tamaños más humanos.

¿De dónde crees que viene esta corriente?

Aunque ahora en España se hable mucho del tema esto viene de lejos. Francia e Italia ya lo vivieron y supieron resolverlo, sus vinos son fiel reflejo de su origen. La mayoría de nosotros exportamos nuestros vinos y los clientes de fuera nos piden saber más. Desde el primer momento la iniciativa ha tenido una gran acogida y hay mucha expectativa. Estamos asombrados porque al inicio pensamos que habrían críticas entre el sector, pero lo cierto es que nuestras producciones son muy pequeñas como para hacer daño y además aportamos otras facetas.

Hablemos de tus vinos. Bozeto de Exopto ha tenido mucho éxito entre nuestros socios. ¿Te lo esperabas?

Me ha sorprendido porque es un vino muy atípico. Me hacía mucha ilusión trabajar la Garnacha, es una uva que me encanta.  Lo que no tenía tan claro era la reacción del público, pero al final, tratándose de un vino fino, afrutado, fresco, fácil de beber – en el buen sentido de la palabra –  es lo que el público esperaba y me alegro.

Como dato anecdótico, tuve la oportunidad de beberlo con personas mayores de la zona y muchos me decían que les recordaba a los vinos que bebían de jóvenes.

Parece que los blancos en Rioja son los eternos segundones pero elaboras uno. ¿Se trata de una apuesta personal?

La Viura es una uva muy productiva y no muy aromática, se plantaba en las zonas pobres de los suelos y no tenía mucho interés, de hecho se vendimiaba al mismo tiempo que las tintas como para quitárselas de en medio. Nos ha costado trabajar con ella y pillarle el truco, creo que es una variedad que necesita una oxidación moderada y por este motivo le hemos dado un año en barrica. Gracias a la crianza sobre lías hemos logrado que alcance una complejidad aromática y gustativa. Lo cierto es que no hacemos más de 3000 botellas y la gente se sorprende de que sea una Viura tan agradable de beber. Creo que la zona de Sonsierra puede ser interesante para elaborar blancos.

Botella de El Espinal.

Tienes una predilección especial hacia la Graciano. ¿Qué tiene esta uva?

Creo sinceramente que de las tres variedades tintas riojanas la Graciano es la uva perfecta para hacer un gran vino. Porque tiene potencial, complejidad, capacidad de guarda, es perfecta. Hay muy poca y se ha ido arrancando mucho y además, no puedes trabajarla como la Tempranillo.  Hay que bajar mucho los rendimientos y además tienes que tener mucha suerte con la climatología, pero se pueden hacer cosas a pequeña escala de gran nivel con esta uva.

Botella de La Mimbrera.

Dos de tus últimas creaciones son El Espinal y La Mimbrera. ¿Qué tienen de diferente respecto a los vinos más conocidos de tu colección? 

Llevamos 15 años elaborando vinos de ensamblaje (quizás por mi formación bordelesa), buscando complementariedad entre las distintas variedades para ganar en complejidad y elegancia. A lo largo del tiempo hemos aprendido a conocer a fondo cada una de las 23 parcelas con las que trabajamos. A través de estos dos vinos, El Espinal y La Mimbrera, queremos lanzar una gama de vinos de parcela, cuyo objetivo es destacar el carácter único de cada lugar, ya sea por su variedad, por su suelo o por su clima. De cierto modo hemos ido seleccionando las parcelas más interesantes y las damos a conocer para que sean conocedores de la gran diversidad de Rioja.