Asistimos a la Cata de las Añadas de Rías Baixas

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Desde hace cinco años el Consejo Regulador de la D.O. Rías Baixas organiza una cata muy especial, la Cata de las Añadas, donde expertos catadores comprueban la extraordinaria capacidad de envejecimiento de la Albariño. Por primera vez esta cata se ha realizado en Madrid y Óscar Marcos, director comercial de Bodeboca, ha participado como miembro del jurado, así nos cuenta su experiencia en primera persona:

7:15 de la mañana, suena el despertador. Podría ser un día cualquiera, pero no, hoy tengo el privilegio de participar como miembro del jurado en la V Edición de la Cata de las Añadas de la D.O Rías Baixas, por primera vez celebrado en Madrid y con la colaboración de la Unión Española de Catadores, del presidente del Consejo Regulador de la D.O. Rías Baixas, Juan Gil de Araujo, Luis Aragunde, alcalde de Cambados y representantes de bodegas de la denominación entre otros.

La jornada de Cata comienza a las 10:00 horas, con la participación de 50 bodegas y un total de 98 vinos de añadas comprendidas entre el 2007 y 2014. Comienzo a ver caras conocidas, todas ellas de grandes expertos y me siento realmente afortunado de estar allí. No voy a ocultar mi entusiasmo, siempre es un lujo tener la oportunidad de participar en un evento de estas características y con semejante cartel de presentación, cabe esperar que estamos ante un acontecimiento muy serio que horas después quedaría demostrado.

La sesión de cata se reparte en 4 mesas, formadas por 7 miembros cada una. Comienzan a servirse las primeras copas y siento un especial cosquilleo y ansias por meter la nariz y encender mis sentidos. Como era de esperar, las añadas se servirán en sentido decreciente, es decir, de la 2014 a la 2007. De inicio, ya observo que no estamos ante un blanco del año por así decirlo, la 2014 aún mantiene esa frescura y acidez cítrica que predomina en la Albariño, pero he de decir que percibo un tono más de finura, todo parece estar más en su sitio, los dos años de vidrio le han sentado fenomenal y teniendo en cuenta que estaba ante la añada «más reciente» del día, auguro un final de cata prometedor.

Continuamos con la 2013, un paso más allá, pero no es hasta la 2012 cuando mi cerebro se bloquea por primera vez. Todos esos recuerdos a piña y frutas cítricas pasan a un segundo plano, dejando paso a las notas de fruta blanca madura y unos pasos en boca voluminosos y sutiles.

Pero no es hasta la añada 2010 cuando de verdad comienzo a estar fuera de mi ser. Como de costumbre, primeramente, observo el color y como era de esperar los años se notan en ese dorado brillante y limpio, continúo metiendo la nariz de lleno en la copa y por unos segundos mi mente se vuelve en blanco, estoy ante un blanco del 2010, sin crianza en barrica y con una frescura e intensidad aromática de escándalo. Me pregunto ¿cómo es posible?, la fruta sigue aquí, más viva que nunca, aunque evidentemente le acompañan algunas notas oxidativas que no dejan de hacer su nariz más compleja e interesante. Salgo de mi ensimismamiento porque empiezo a escuchar las primeras exclamaciones y suspiros a mi alrededor, y me doy cuenta de que no soy el primero ni el último en darme cuenta de la «bomba» que tenemos entre nuestras manos. No puedo esperar más, y mi cuerpo me exige que acerque la copa a mis labios y pruebe el oro líquido que contiene. ¡Guau!… era de esperar, puro néctar, inmensa finura, elegancia, un vino sabroso y una persistencia que dura y dura en boca, una auténtica maravilla.

Una vez, un amigo me dijo que la Albariño es la Riesling española y después de este día, me alegro de darle la razón. Por mi parte, ha quedado más que demostrado el potencial de envejecimiento de los vinos de Rías Baixas y por eso no puedo dejar de recomendaros un paseo por las añadas antiguas de Albariño, como estos que os listo a continuación:

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