Isaac y Manuel Cantalapiedra, vignerons en La Seca

|Categoría
Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInPin on Pinterest

Para nosotros, crear una bodega ha sido la manera de que no se pierda el esfuerzo cultivando el viñedo de nuestra familia.

¿Cómo surge la idea de crear una bodega?

Nuestra familia siempre ha estado vinculada al viñedo. Si bien es cierto que cuando empiezas a ir al majuelo de pequeño, no siempre es por gusto, ya que el trabajo en el campo es duro, al final acabas teniendo una relación especial con tus viñas. También sentimos la obligación y el deseo de dar una continuidad a todo el trabajo que nuestro abuelo Heliodoro hizo. Para nosotros, poner en marcha esta bodega, ha sido la manera de que ese esfuerzo no acabara perdiéndose. Nos parece la mejor forma de darle continuidad a ese trabajo en viñedo, elaborando nuestro propio vino, ya que, durante muchos años hemos visto como la dedicación de todo un año acababa en otras manos y no siempre con los mejores resultados.

Sois una bodega muy joven, ¿cuál ha sido el mayor reto al que os habéis enfrentado?

Son muchos. Creo que el esfuerzo económico es bestial ya que hasta que una bodega despega de forma clara, pasa bastante tiempo. Por otro lado también pagamos mucho la inexperiencia en todos los ámbitos. Vamos mejorando a base de prueba y error.

Elaboráis un Verdejo fuera de la DO Rueda ¿Por qué motivo?

Bueno, nosotros elaboramos un Verdejo con un perfil diferente a la D.O. y el hecho de estar en VTCyL nos permite mayor libertad a la hora de elaborar y experimentar. Por ejemplo hemos elaborado algunos vinos naturales y Verdejo fermentado con hollejos que es complicado que pudieran llevar la contraetiqueta de D.O. Rueda.

¿Qué tiene de peculiar vuestro vino Cantayano?

Cantayano es un poco un viaje hacia atrás, una involución, un intento de expresar el terroir de La Seca y el carácter de la Verdejo de la forma más pura posible. Creemos que no hay muchos verdejos así. Trabajamos nuestros viñedos en ecológico, los rendimientos rondan los 4.500-5.000 kg/Ha  (la mitad de lo permitido en la zona) e intentamos no intervenir demasiado en la elaboración. No queremos maquillar la materia prima. De este modo conseguimos un vino único ya que no existen dos viñedos iguales.

¿ Por qué decidisteis cultivar las viñas en ecológico?

Bueno, más que una decisión, es una filosofía de vida. Es cierto que es prácticamente imposible llevar una vida respetuosa con el medio ambiente al 100%, pero intentamos ser lo más ecológicos posible. Y en el viñedo lo mismo. Aunque no es que hayamos tomado una decisión recientemente, más bien seguimos tratando la viña como la trataban nuestros antepasados y creemos que es la manera correcta. Creo que es una irresponsabilidad el no intentar llevar a cabo una agricultura lo más ecológica posible. Creemos que la uva ecológica es de mayor calidad y más pura que la no ecológica y nos permite trabajar de la manera que nos gusta. Sería imposible hacer fermentaciones espontáneas con uvas cargadas de antifúngicos sistémicos por poner un ejemplo.

Habéis comenzado con este Cantayano, ¿qué vinos están por venir ?

A lo largo de este 2016 vamos a sacar varios vinos al mercado. La estrella quizá sea un Verdejo fermentado en barrica que proviene de una parcela de 1 Ha de cepas en vaso de unos 35 años. La parcela se llama El Chivitero, que toma su nombre de las antiguas cabañas improvisadas que construían los pastores para protegerse a ellos y a las crías del ganado del frío y los depredadores. También saldrá una tirada especial de Majuelo del Chivitero Cuveé Natural (sin sulfitos añadidos) y un tinto 100% Cabernet sauvignon, Majuelo del Espejo 2014, tinto de una parcela de media hectárea con unos 20 meses de crianza en roble francés.