Rodolfo Valiente, vigneron en Pago Los Balagueses

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“Mi padre y mis tíos se enamoraron de esta finca hace ya más de cuarenta años porque siempre tuvo buen viñedo y buenas uvas. Son 350 hectáreas de las cuales casi 200 son de monte. A pesar de que tenemos otras fincas, ninguna tiene la personalidad que tiene esta tierra”.

¿Cómo empezó la historia de la DO Pago Los Balagueses?

Los Balagueses es el nombre del paraje donde está plantado el viñedo y la finca se conoce como la Muela, es una meseta de roca caliza cortada por las ramblas. Es un lugar privilegiado para el viñedo y la gente del lugar sabía desde siempre que allí se encontraban buenas uvas de bajos rendimientos. Es un suelo muy pobre, de laderas, con un microclima distinto al que tiene la comarca de Requena. Lo que determina la diferencia con el resto de la denominación es sobre todo el suelo, pensamos que eso lo tenía que conocer el consumidor y por ello decidimos solicitar la denominación de origen de Pago para nuestra finca. De hecho la finca se encuentra dentro de un Parque Natural Protegido, las Hoces del Cabriel.

¿Qué relación hay entre el yacimiento arqueológico Las Pilillas y vuestra finca?

La primera vez que yo llegué al yacimiento era un niño y venía de paseo con mi familia de camino a la rambla Los Morenos. No podíamos imaginar el secreto que guardaban esas famosas piedras en las que apoyábamos la comida y que nosotros en la zona llamábamos “pilillas” porque eran como pilas.

Resulta que habían sido esculpidas para pisar las uvas y que en la roca inferior cayera el mosto y de allí recogerlo para que fermentara en ánforas en los departamentos inferiores. Es increíble que estamos hablando de algo que pasó hace 2700 años y está perfectamente interpretado por los arqueólogos. Justo detrás están los viñedos de nuestra finca, creemos que muy posiblemente las viñas de las que se proveían los íberos para elaborar sus vinos saldrían de los Balagueses, de nuestra finca.

¿Qué te inspira tener una finca tan cercana a las primeras bodegas íberas?

Por mi formación de letras siempre me ha encantado la historia y ves que todo se repite, la historia te enseña que todo vuelve, Cuando estoy aquí siempre pienso en cómo aquella gente (los íberos) ya elaboraban hace tantísimos años de una forma tan racional, realmente es algo que me sorprende. Me imagino que sería un vino sin maceración, sólo pisado, sin mucho color. Cuando miras las pilas te das cuenta de que todo iba por gravedad, para hacer el mínimo esfuerzo, la verdad es que estaba muy bien pensado.

La roca es lo que determina la diferencia de este paraje con el resto de la denominación de origen, en definitiva, lo que le da un carácter diferencial a los vinos y que éstos tengan una personalidad única. Estoy muy orgulloso de tener una finca con un paisaje que es prácticamente la historia del vino en la zona.

¿Por qué una Syrah en estos parajes?

Esta Syrah, en parte, es madera de poda (sarmientos) que me traje del Ródano, de un viaje que hice hace ya 24 años y en el que me enamoré completamente de sus vinos basados en esta uva. Otra parte de la Syrah viene de un viverista con gran tradición en la zona, y la verdad es que hay diferencias. La buena adaptación de esta variedad a la zona se debe principalmente a la colina en la que está plantada, en la que hay proyección de sombra y menos horas de sol, el salto térmico de más de 17 grados del lugar, y los suelos calizos en la parte superior y arenosos en la parte más baja de la ladera.