Entrevista a Rafael Vivanco

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Vivanco es una de las grandes dinastías vinícolas de España. Todo comenzó en 1915, cuando Pedro Vivanco González empezó a vinificar en Alberite. 102 años después, son sus bisnietos Santiago y Rafael los que desde Briones están al frente de una bodega que debe su prestigio al padre de ambos: Pedro Vivanco Paracuellos, fallecido en 2016. Gracias al trabajo de todos ellos, Vivanco acaba de ser reconocida con el Premio Nacional de Gastronomía. Aprovechamos la ocasión para hablar con Rafael, director técnico y copropietario de una bodega que está entre los principales atractivos turísticos de La Rioja.

Rafael Vivanco con alguna de sus elaboraciones.

De pequeño subías todos los fines de semana de Logroño a Briones para ver cómo tu padre construía la bodega que hoy diriges. ¿Qué recuerdas de esa época?

Recuerdo la ilusión que tenía mi padre, y que nos trasladaba a todos. Quería que lo viviésemos como algo apasionante. A mi padre además casi no lo veíamos por casa, por eso aprovechábamos el fin de semana para estar con él. En esa época también empezamos a conocer el coleccionismo, ya que a mi madre le encanta el arte, por ello el proyecto de Vivanco enlaza ambos mundos.

Como otros enólogos riojanos, te formaste fuera de tu tierra, primero en Navarra y luego en Burdeos. ¿No hay nada como salir para apreciar lo que se tiene en casa?

Yo quería coger una base como ingeniero agrónomo y luego especializarme en enología, y no al revés. No quería ser un enólogo de laboratorio, sino un enólogo de los que se ensucian las botas. Con mis padres además siempre hemos viajado mucho, y eso nos ha marcado. Por eso desde que pusimos en marcha Vivanco hemos tenido una vocación muy internacional. No queríamos mirarnos al ombligo, cosa que sucede en el mundo del vino.

La D.O.Ca Rioja vive ahora un momento de transformación con la aprobación de nuevos reglamentos. ¿Sois favorables a estos cambios?

Desde 2004 soy vocal del Consejo Regulador y estoy muy involucrado en estos cambios. Participé en la introducción de vinos dulces en 2009, o de espumosos este mismo año. Hay que innovar, pero siempre guardando las raíces. Lo de los vinos de viñedos singulares es muy importante para que se dé visibilidad a la diversidad de Rioja. En cuanto a la clasificación de vinos de pueblo y vinos de parcela, quizás no sea perfecta, pero para Rioja, donde existen tantos intereses y tantos actores implicados, es un paso muy importante. Va a generar que Rioja no sea una palabra en la que quepa todo.

Si por algo os distinguís de otras bodegas es por vuestro empeño en generar una cultura del vino.

El otro día conocí a Fernando Mora, el nuevo Master of Wine español, y me dijo: “¡Pero Rafael, si yo me enamoré del vino visitando vuestro museo!”. También hay personas que cuando visitan nuestra bodega y me ven por ahí, me dicen “Yo nunca he tomado vino, pero después de visitaros lo voy a hacer”. Eso es lo que más me emociona.

En España cada vez se bebe menos vino, pero paradójicamente, parece que a la gente cada vez le interesa más conocerlo.

Colección Vivanco Parcelas de Mazuelo.

Desde luego que sí. La gente reduce los momentos en contacto con el vino y por eso cada vez quiere conocer mejor lo que bebe. Estamos en un momento dulce de poder recuperar el consumo de calidad, equiparándonos a países como Francia o Italia, donde existe mayor un mayor consumo de este tipo de vinos. Pasar del vino de chiquiteo a un consumo de calidad. Eso sí, tenemos que enamorar a nuestra juventud lanzando etiquetados más frescos, más atractivos, utilizando su lenguaje y haciendo vinos que no sean complicados de beber.

Otra de las patas de Vivanco es su Fundación, quizás menos conocida que su museo.

Al año recibimos a más de 2.000 escolares, y procuramos que vivan el vino como algo muy natural, algo que es consustancial a su tierra y a su gente. Se trata de conseguir ese arraigo cultural que tiene el vino en países como Francia. Otro proyecto interesante son las excavaciones en la zona de Tudelilla, donde tenemos nuestras mejores garnachas. Nos hemos encontrado con vestigios de origen medieval que demuestran que ya se cultivaba la vid en la zona en aquella época. Estamos trabajando para hacer una genética de las semillas de aquella época, y además acabamos de firmar un acuerdo con la Universidad de La Rioja para lanzar una cátedra con el nombre de mi padre.

Por todas estas facetas no es extraño que hayáis recibido el Premio Nacional de Gastronomía.

Ha sido muy emotivo, porque nunca pensábamos recibirlo. Siempre pensamos que este premio estaba más vinculado a chefs, sumilleres o a bodegas con muchos años de prestigio, como es el caso de Alejandro Fernández, con quien hemos compartido premio. Vemos que han valorado mucho nuestra inquietud, nuestra investigación constante y, por supuesto, la labor de mi padre.

Vivanco Reserva.

¿Qué singularidades tienen los vinos de Vivanco respecto a los de otras bodegas riojanas?

Que todos proceden de una selección de viñedo propio. Esto es algo muy difícil de conseguir para otras bodegas de tamaño medio como la nuestra. Y se debe a nuestro gusto por hacer los vinos desde la tierra, desde el suelo. Desde hace muchos años invertimos en viñedo. En Francia me quedó claro que los grandes vinos nacen siempre de grandes viñedos. De ahí también la idea de ser pioneros en rescatar variedades autóctonas como la Maturana, entre otras.

¿Cuál es el vino del que te sientes más orgulloso como enólogo?

Cada uno es un reto. Lo que sí te puedo decir es que hay algunos que son un reto extra, como fue el caso del monovarietal de Mazuelo de la Colección Vivanco. El Dulce de Invierno también fue un reto muy personal, porque quise hacer algo diferente aprovechando mi experiencia en Sauternes. Recuerdo que llamaban a mi padre diciendo que si me había vuelto loco, y que si dejábamos la uva en el viñedo tendida al sol porque no teníamos dinero para recogerla.

¿Qué le pides al futuro de Vivanco?

Que no se nos apague esa llama que tenemos por el vino. Eso es lo que nos mueve y lo que hace que la gente nos valore. Quien no haya venido todavía a visitarnos, queremos decirle que lo esperamos con los brazos abiertos, porque van a disfrutar muchísimo con el vino y se van a acabar enamorando de él.