En los silencios de sus picos, allá donde el cielo parece tocar la piedra, se está escribiendo un capítulo fascinante que conquista a los amantes de la fluidez y la mineralidad. [break]
En un momento en el que la tendencia hacia los tintos ligeros parece reinar, la sierra se ha convertido en el epicentro de esta revolución. Aquí, la Garnacha ha aprendido a volar impulsada por el granito y la altitud. Bienvenido al paraíso de la capa baja, de los colores pálidos y de la delicadeza aromática; un rincón donde las tres “G” se dan la mano para crear algo verdaderamente único.
Si tuviéramos que definir con una palabra lo que catamos, probablemente pureza sería la mejor opción. En este territorio indómito en el que convergen cuatro denominaciones de origen diferentes, el granito esculpe garnachas de altura con una tensión afilada, mucho nervio y una finura cristalina conducida por una fresca mineralidad. Y, aunque el granito es el rey indiscutible y parte del ADN de estos vinos, este macizo esconde otros secretos como misteriosas islas de pizarra, como las que custodian los horizontes de Cebreros, que absorben el calor del sol y lo devuelven a la uva en forma de una madurez más oscura y aterciopelada.
Lo que antaño se relegaba al granel, hoy es todo un patrimonio que hay que preservar a toda costa. Así, los viticultores que mantienen este legado recurren al milagro de la viticultura heroica y de resistencia. En laderas escarpadas rodeadas de pinos y castaños, donde el abismo impide la entrada de las máquinas, habitan viñedos viejos, de más de ochenta años, que hunden sus raíces en suelos paupérrimos. Son minifundios minúsculos, labrados a mano con el respeto reverencial de quien custodia un tesoro antiguo.
Para comprender la magia de este paisaje líquido, la comunidad debe aprender a descifrar su pirámide de calidad. Desde sus vinos de entrada, los de región y los de pueblo, que ofrecen un trago fluido y pura tipicidad perfecta para disfrutar sin tapujos cuando el calor aprieta, hasta los vinos de parcela que coronan la cima dando vida a rincones olvidados. Auténticos mitos, obras de arte líquidas y piezas de coleccionista. Lo mejor es que en esta zona uno puede explorar y disfrutar sin miedo, pues es uno de los lugares de nuestro territorio con mejor relación calidad-puntos-precio de lejos.