Elena Pacheco, vignerona en Jumilla

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“Este vino es un homenaje a los viticultores que mantienen viñedos con producciones bajísimas pero con un altísimo contenido emocional”

 ¿Cómo surgió el proyecto de Bruma del Estrecho?

La idea surge junto a mi amigo Isio Ramos (un enamorado del mundo del vino), con este proyecto hemos querido resaltar las diferentes personalidades de la Monastrell dentro de la D.O Jumilla. Resaltar la elegancia oculta que nos dan viñedos viejos, con localizaciones especiales y con suelos dispares dentro de una misma parcela: pedregoso, arenoso y en algunas con cantos rodados. Para mí lo más importante de este proyecto es hacer un homenaje a nuestros viticultores que mantienen viñedos con producciones bajísimas, pero con un contenido emocional y familiar altísimo.

¿A qué se debe el nombre de Bruma del Estrecho Marín?

La bodega familiar y los viñedos de este vino están localizados en un punto de un valle entre dos montañas llamado Marín, de ahí toma el nombre de “Estrecho de Marín”. “Bruma” porque  la suave niebla que aparece algunas mañanas en esta zona entre montañas.

Procedes de una familia de bodegueros ¿qué ha supuesto esto para ti?

Para mi, es una suerte y a la vez me exige mucha responsabilidad. Pertenezco a la tercera generación de bodegueros, curiosamente en esta generación somos cuatro mujeres. Para mí este hecho no ha sido un inconveniente porque mi padre me supo transmitir valores de respeto y humildad, además de mucho cariño por la agricultura tradicional del altiplano murciano (viña, almendro y olivo) en especial por nuestra uva Monastrell.

¿Qué características climáticas tiene tu zona?

Somos la bodega más al sur de la D.O.P. Jumilla, tenemos más de 300 días de sol, con pluviometrías medias de 250 a 300 litros. Veranos extremos, aunque por fortuna, la temperatura baja por la noche entre 15 y 20 grados.

¿Cómo es la uva Monastrell? ¿Qué cuidados necesita?

Yo la califico como una “superviviente”: con su ciclo vegetativo largo se ha adaptado a condiciones climáticas extremas. Esta adversidad parece incluso sentarle bien. Digo esto porque los racimos de la Monastrell en condiciones normales son bastante compactos lo que dificulta la madurez homogénea de todos los granos. En el caso del viñedo viejo poco de estrés le vienen bien a esos racimos para que se presenten más sueltos. El trabajo de la tierra es muy importante para conservar al máximo la poca humedad que pueden tener nuestros suelos, para ello es importante arar sin profundizar solo para tapar los poros que se abren en la tierra y por donde se escapa la humedad.

¿Cómo es tu vino?

Con este vino quiero mostrar la pureza de la Monastrell con delicadeza y frescura, huyendo de la sobremadurez que a veces puede llegar a mostrar nuestra variedad. Por ello se escogieron las parcelas idóneas, unas en umbría con menos horas de sol y otras en solana con más horas de sol.

¿Cómo fue la añada 2014?

Fue duro, tuvimos un año exageradamente seco y caluroso, siendo el estrés hídrico excesivo para algunas plantaciones jóvenes, en cambio las parcelas de más de 30 años se comportaron muy bien gracias a esas raíces profundas que tienen y que absorben la poca humedad que pueda haber.