David Sampedro, vigneron en Elvillar

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“Bhilar es una bodega garaje, sencilla, nada tecnológica. Se adapta a mi filosofía que se basa en obtener vinos cuidando mucho de la viña y con la mínima intervención en bodega.”

Procediendo de una familia de viticultores, ¿siempre quisiste dedicarte al vino?

Cuando era niño quería ser veterinario, luego comencé a estudiar Agrónomos en Logroño. Allí ya comencé a trabajar como peón en una bodega.  Al terminar Agrónomos, acababan de implantar Enología en la Universidad, así que acabé estudiando la licenciatura. Al final creo que soy enólogo por tradición familiar y por darle una explicación científica a todas las intuiciones que yo veía en las personas mayores cuando hacían las labores en el campo y trabajaban en la bodega. Hacían las cosas sin saber los procesos bioquímicos ni las transformaciones metabólicas de los componentes de las uvas, pero por su experiencia a través de los años ellos sabían que funcionaba.

¿Cuál es la composición varietal de Phincas? ¿Qué papel cumple la Viura?

Phincas es fundamentalmente Tempranillo con pequeños porcentajes de Graciano, Garnacha y Viura.  Lo de incluir en el ensamblaje de un tinto una pequeña cantidad de uva blanca es algo que se lleva haciendo en la Rioja Alavesa desde siempre, hasta un 15% de Viura. Aunque he estado en conferencias en las que se explica esto como si fuese algo innovador. La adición de pieles de uva blanca en la elaboración del tinto consigue una considerable mejora en las cualidades organolépticas y estabiliza el color.

¿Cómo es tu bodega?

Bhilar es una bodega garaje, sencilla, nada tecnológica. Tengo cuatro depósitos de roble de 7000 litros y barricas de roble francés, poco más.  El tamaño y la equipación de mi bodega se adapta a mi filosofía que se basa en la mínima intervención en la elaboración y crianza. Lo importante es la viña.

¿Qué lugar ocupa entre tus proyectos?

Bajo el nombre DGS Wineyards tengo varios proyectos en diferentes lugares, en Valencia trabajo con la Bobal junto al sumiller Bruno Murciano, en Sierra de Salamanca con la variedad Rufete, en Navarra con Garnachas viejas elaboro el Pasolasmonjas. Pero por supuesto, Bhilar es mi proyecto más personal, el que conecta con mis raíces familiares.

¿Cómo fue tu acercamiento a la biodinámica?

En el 2010 me formé en las técnicas biodinámicas. He ido incorporándolas al cuidado de las viñas progresivamente. Desde el año 2006 todo mi viñedo está certificado en ecológico. Actualmente de las ocho hectáreas de viña que cultivo, cinco ya son completamente biodinámicas y los tres restantes están en proceso. El objetivo que persigo es alcanzar el equilibrio y la armonía en las viñas. Utilizo los elementos 500 y 501 María Thun y la cola de caballo que ayuda a combatir el oídium naturalmente. Todos los tratamientos que efectúo en la viña son homeopáticos.