El triunfo de la Albariño

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Aunque se calcula que en Galicia existen más de 200 variedades de uvas autóctonas, la Albariño es sin duda la uva blanca de esta comunidad por excelencia, ya que ha dado lugar a sus vinos más prestigiosos.

La Albariño es característica de los climas atlánticos, ya que se caracteriza por resistir mejor que otras variedades la humedad de la zona, así como resistir igualmente bien la crianza en madera, lo que constituye uno de los secretos de su éxito. Entre las variedades blancas, la Albariño destaca por su gran potencial de envejecimiento.

A la uva le caracteriza un aroma muy particular, recordando al albaricoque, y da lugar a vinos blancos amplios, muy frescos y ligeros.

La milla de Oro particular de la Albariño está situada en el Val do Salnés, donde en la década de los sesenta comenzaron a replantarse cepas autóctonas que sobrevivían a duras penas. Aquí, la Albariño es prácticamente la única variedad que se cultiva, mientras que en otras denominaciones como Ribeiro, Valdeorras o Ribeira Sacra no es raro que se trabaje también junto a otras variedades como la Loureiro, Teixadura, la Caíño Blanco o la Godello.

¿Sabías también que a finales de los noventa la Albariño empezó a cultivarse en Estados Unidos? Y es que precisamente en este país, el Albariño es el vino blanco de moda: más de la mitad de la producción total gallega de este vino se exporta allí.