La Viña Tondonia

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Es uno de los viñedos más espectaculares de Haro. Un extraordinario paisaje de aluvión, caliza y chopos entre cepas centenarias.

Don Rafael López de Heredia pensaba que no se podía hacer buen vino sin tener viña propia. Aconsejado por bodegueros del Médoc compró en 1913 cuatro viñas y la más importante y extensa de todas ellas era la Viña Tondonia, una superficie de 110 hectáreas que ocupa un meandro del río Ebro.

La viña es una especie de colina con todas las orientaciones posibles y muchos tipos de tierra, desde aluvial hasta arcillo- calcárea. Aquí se cultivan desde hace más de cien años las variedades históricas riojanas: Tempranillo, Garnacha, Graciano, Mazuelo, Viura y Malvasía.

Es importante mencionar que a principios del siglo XX la mezcla de variedades se hacía desde la viña. Las blancas aportaban a los tintos finura y acidez de forma natural, algo que a día de hoy muy pocas bodegas en Rioja siguen haciendo. Por otro lado, las variedades tintas como la Graciano y la Mazuelo se usaban para corregir la acidez de forma natural.

Aunque posteriormente se fueron incorporando nuevas viñas, las viejas entregan producciones muy bajas, muy por debajo de los mínimos establecidos por el Consejo Regulador. Estas viñas son capaces de entregar calidad en años malos gracias a su capacidad para retener las reservas de agua en casos de sequía y falta de agua.

Recorrer el viñedo puede llevar más de dos horas de paseo. Durante el mismo se pueden viñas en vaso y en espaldera y un paisaje de choperas. Pero la característica más distintiva del viñedo es la formación de las viñas en vaso y la forma de las parcelas, diseñadas por el mismo Rafael López de Heredia, de 100 metros en cuadro, lo que daba una hectárea de terreno.

En este espectacular viñedo nace uno de los vinos más emblemáticos de López de Heredia: el Viña Tondonia Reserva. 

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Publicista de carrera y storyteller nata, en los últimos diez años responsable de la creación de la marca Bodeboca y su exitosa estrategia de contenidos. Hablo más que cato, pero si cato y me enamora una historia, no paro hasta lograr que tú también lo hagas. Ojalá me vendiera tan bien como te presento un vino.