Todo lo que debes saber sobre Rías Baixas

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Tanto para los iniciados en los vinos gallegos como para los que no lo están tanto, solo mencionar Rías Baixas ya nos evoca a todos cierta sensación de salinidad. Un refrescante Albariño, un plato de marisco o la propia vista de un paisaje en el que predomina la presencia del océano Atlántico. Todo tiene la misma capacidad evocadora.  Los vinos de esta denominación gallega son capaces de transmitir el carácter de una geografía y un terruño. Ubicada en la costa atlántica, a las Rías Baixas la surcan cuatro ríos que marcan las diferencias de terruños y microclimas de cinco subregiones distintas. ¿Nos acompañas en el viaje?  

Cuatro ríos, cinco subzonas

Ribeira do Ulla es la que se encuentra más al norte, justo debajo de Santiago de Compostela y al este de Padrón -conocido por sus famosos pimientos verdes fritos-. Esta es la subzona que más recientemente se ha incorporado a la DO Rías Baixas. Si viajas hasta allí encontrarás suelos principalmente aluviales propios de aquellos por donde pasa cerca un río.

En la zona sur de la Ría de Arousa se encuentra Val do Salnés rodeando la ciudad de Cambados, esta es la subzona más atlántica y húmeda de Rías Baixas. Allí se elaboran los vinos más frescos y con mayor acidez. Esta zona de suelos graníticos y arenosos, donde se produce el 70% de todos los vinos de la denominación, es conocida por ser la cuna del albariño. Cuando tomes un vino del Salnés, seguramente encuentres en él notas cítricos de lima, limón, además de helechos, laurel, hierba fresca, rosa salvaje, hinojo y manzana verde. Tonos salinos mezclados con los minerales y una acidez elevada.

Soutomaior es la más pequeña de toda la denominación. Está enclavada en lo alto de las colinas más próximas a las Rías de Vigo y sus suelos se distinguen por ser arenosos sobre piedras de granito. 

Condado do Tea y O Rosal son las dos subzonas ubicadas más al sur y más cercanas a Portugal. La primera debe su nombre al río Tea, un afluente del río Miño, tiene terrenos de arcilla y mica, es más interior y, por tanto, algo más cálida y con una pluviometría menor; aquí encontrarás los albariños más tropicales con una acidez algo más baja y con aromas de manzana madura, flores blancas e hinojo, y en la segunda (O Rosal), con suelos de pizarra y esquistos, encontrarás albariños cítricos que también te evocarán notas de pomelo, lima-limón y sotobosque.

En ambas zonas es habitual encontrar vinos de Albariño mezclados con otras variedades como Loureiro en Condado do Tea y Treixadura en O Rosal. En esta última, además encontrarás casi la totalidad de la producción de la uva Caíño blanco.

Aunque existan matices que diferencian los vinos de estas cinco subzonas, todos los albariños de Rías Baixas tienen un común denominador: por un lado, la acidez y frescura, y por otro, la salinidad y mineralidadCon este punto de partida, muchos elaboradores están apostando además por demostrar la capacidad de crianza y de guarda de estos vinos, un estilo de elaboración con el que se consiguen unos albariños cremosos y complejos, que están ampliando la definición del Albariño conocido mundialmente.