Languedoc-Roussillon, el secreto mejor guardado de Francia

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Hay quien dice que Languedoc es el secreto mejor guardado de Francia. De esta región, la más soleada del país, podríamos decir que es un paraíso mediterráneo de vinos amables. Es una de las regiones francesas donde se encuentran los viñedos más antiguos del país, junto a su vecina Provenza, donde los romanos también plantaron las primeras vides en Francia. Te damos algunas pistas para no perderte en tu exploración de este lugar que esconde tesoros ocultos. 

Algunos de los adjetivos que podrían definir un verano ideal podrían utilizarse también para describir los vinos de Languedoc. A pesar de haber sido durante mucho tiempo una de las regiones cuyos vinos han estado en su mayoría tradicionalmente clasificados como «vins de pays» (el equivalente en España a vinos de la tierra) y ausentes en las listas de los más valorados, a día de hoy, se encuentran entre los más sorprendentes del panorama vinícola francés por ofrecer una calidad excelente a la vez que apta para todos los bolsillos.

Viñedos en terrazas de grava, con piedra arenisca y arcilla calcárea, suelos arcillosos, arenosos… Esta variedad de suelos es otra de las razones por las cuales nos encanta Languedoc. En su geología diversa destacan los terrenos compuestos de caliza dura y esquistos, surcados por distintos ríos que atraviesan la región, algo realmente propio en esta zona de clima mediterráneo, con más horas de sol de toda Francia.

El resultado de esta variedad de suelos es, a su vez, una gran diversidad de estilos de vinos, otro elemento que nos encanta de Languedoc. No solo vinos blancos, tintos y rosados, sino que también se elaboran dulces naturales de Muscat en zonas como Rivesaltes y Minervois, espumosos o el «blanquette de Limoux» -entre los vinos más antiguos del mundo- ¡e incluso fortificados!

Viajar a Languedoc es descubrir cómo numerosos vignerons trabajan variedades autóctonas como las tintas Garnacha, Monastrell, Syrah, Cinsault y Cariñena, entre otras similares a las del litoral mediterráneo español, y Garnacha blanca, Ugni blanc, Vermentino, Macabeo, Muscat y Marsanne, como ejemplo de algunas blancas.

Proyectos como los de Château Puech-Haut, Jeff Carrel, Hecht & Bannier y Mathilde Chapoutier, son una muestra de que Languedoc es una tierra por descubrir. ¿Estás con nosotros en que este es un paraíso para los amantes del vino o no? 🙂