Jerez de la Frontera: la ciudad milenaria que sabe a vino
Hay lugares que se recorren con la vista y otros que se descubren con el paladar. Jerez de la Frontera pertenece a esa segunda categoría. La Capital Española de la Gastronomía 2026, que opta también a la Capitalidad Europea de la Cultura en 2031 y a ser Ciudad Española del Vino este próximo 2027, es el rincón perfecto para amantes del buen comer y mejor beber, y es que aquí el fino, la manzanilla, el amontillado, el oloroso y el Pedro Ximénez son la memoria líquida de toda una cultura milenaria.
Jerez es una de las capitales mundiales del vino. De los 3 millones de turistas enológicos que visitan España cada año, aproximadamente 500.000 recorren la Ruta del Vino del Brandy de Jerez. Y es que esta ciudad, bañada por la Costa de la Luz y defendida por los pueblos blancos de su sierra, es la cuna de los vinos españoles con más personalidad.
Pocas ciudades tienen el honor de ponerle el nombre a un tipo de vino, y Jerez es una de ellas. Para el aficionado es un destino de peregrinación, un lugar donde la tradición se entiende paseando entre botas centenarias, donde cada copa cuenta una historia de siglos y donde la alta cocina dialoga con las populares barras de sus tabancos, establecimientos que combinan el concepto de taberna con el del despacho de vinos.
Por ella han pasado tartessos, íberos, romanos, visigodos, cristinos y mulsulmanes, siendo los fenicios los que alrededor del año 1100 a. C. introdujeron las vides en el entorno de la antigua ciudad de Xera. Una tradición de más de 3.000 años que celebramos con pasión.


Por qué visitarlo
Visitar Jerez es un imperativo para los amantes del vino porque en ningún otro lugar del mundo se comprende mejor el arte de la crianza dinámica en criaderas y soleras, el método que dota a los vinos de esta región de una complejidad única.
Su actual estatus de Capital Española de la Gastronomía, además, ha multiplicado las opciones de ocio en torno a sus calles, ofreciéndonos desde rutas específicas hasta catas y encuentros que ponen al vino en el centro de la experiencia.
Entre las múltiples opciones que la ciudad nos ofrece este otoño destaca la Semana Mundial del Enoturismo y la International Sherry Week, que se celebrará del 2 al 8 de noviembre. Una cita a escala global con un amplio programa de catas y maridajes repartidos entre bodegas, bares y restaurantes.



Qué visitar
Esta ciudad gaditana, la quinta de Andalucía en población, reúne centenares de bodegas, decenas de ellas con las puertas abiertas durante todo el año para recibir a visitantes con ganas de profundizar en el misterio del vino de Jerez. Esta oferta abarca desde grandes nombres como González Byass, Lustau o Domecq, hasta bodegas más pequeñas como Tradición o El Maestro Sierra.
Por su parte, la oferta monumental de la ciudad es también digna de mención. En su Casco Histórico se levanta el Alcázar, la Catedral y el barrio de Santiago (cuna del flamenco), que regalan una dimensión monumental y cultural sin parangón. Y para poner la guinda, la Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre, un lugar que nos lleva a otra cita jerezana célebre: la Feria del Caballo, que tiene lugar en primavera.


Qué comer y beber
Empezar por un tabanco es casi un rito iniciático: barra de madera desgastada, jamón colgado y una copa de fino o manzanilla como única brújula posible. Entre las muchas opciones dentro de la informalidad destacamos Albariza en las venas, un espacio abierto en 2024 por Juan Carlos Vidarte y Rocío Benito que destaca por su enfoque fresco y desenfadado frente a los locales más tradicionales.
Para una experiencia más elaborada, restaurantes como La Carboná o Albores ofrecen una visión contemporánea de la gastronomía jerezana sin perder de vista sus raíces, mientras que Lú Cocina y Alma, con dos estrellas Michelin, refleja la excelencia del talento local.
Podemos prolongar nuestra experiencia hedonista en el Hotel Bodega Tío Pepe, el primer sherry hotel del mundo, instalado en el propio conjunto monumental de González Byass, frente al Alcázar.
Foto de portada: Bodega Los Arcos, de Lustau.
A pesar de ser de Teruel, no me gusta el frío. En 2011 me licencié en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y he trabajado en medios como la Agencia EFE o Unidad Editorial. En 2013 me incorporé al equipo de Contenidos de Bodeboca y desde entonces he aprendido mucho sobre el mundo del vino y los destilados, el cual forma parte de mi día a día. Actualmente soy el Content Lead de Bodeboca y coordino a un apasionado grupo de redactores. Me encantan también el fútbol, el cine, descubrir nuevos restaurantes y viajar.
