Impulsores de la Ribera del Duero

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La tradición vinícola de la Ribera del Duero se remonta a tiempos inmemoriales. De hecho, es necesario viajar al pasado más de 2.500 años para encontrar la primera referencia vinícola de la zona: el yacimiento vacceo de Pintia, en la pedanía de Peñafiel. Desde entonces, generación tras generación, los habitantes del lugar se han dedicado al cultivo de la vid, perfeccionando poco a poco sus técnicas vitivinícolas para elaborar vinos cada vez de mayor calidad.

Conscientes de esta larga tradición vinícola, allá por los años 70, un pequeño grupo de bodegueros del lugar aunó fuerzas para impulsar la creación de la D.O. Ribera del Duero, hoy una de las denominaciones geográficas españolas más conocidas a nivel internacional. Por eso, te proponemos un interesante recorrido por las bodegas que actuaron como impulsoras de esta denominación de origen, y que aún siguen elaborando vinos de excelencia de la mano de viticultores de segunda, tercera o sexta generación.

Empezamos este viaje en Protos, una de las bodegas más icónicas de España y una de las que más importancia tuvo durante la creación de dicha D.O. De hecho, “Ribera del Duero” era una de las marcas usadas por Protos, a principios del siglo XX, para comercializar sus vinos. En 1980, Protos autorizó el uso de esa marca para bautizar así al recién nacido Consejo Regulador de la Denominación de Origen. Hoy, su vino Protos´27, un Ribera del Duero de corte puramente clásico, rinde homenaje en su etiqueta a esa marca pionera que hace ya casi 40 años bautizó a la D.O.

Bodegas Protos, con el castillo de Peñafiel al fondo

En 1975, la familia Fernández Rivera recogió su primera cosecha de la bodega Tinto Pesquera, que resultó todo un éxito. De esta forma se convirtieron en uno de los principales impulsores de la denominación de origen Ribera del Duero. Tinto Pesquera Crianza 2017 es un vino que refleja a la perfección ese carácter único de Pesquera del Duero. Su sabor potente, entrelazado con los ahumados procedentes de la crianza, son el retrato fiel de un estilo que lleva cuatro décadas conquistando los paladares más exquisitos.

En 1979, tras cuatro siglos de tradición vinícola familiar, Ismael Arroyo fundó su propia bodega en la localidad burgalesa de Sotillo de la Ribera. Por aquellos entonces ya había comenzado a gestarse el proyecto de creación de una D.O. propia, e Ismael Arroyo se sumó a la lucha, convirtiéndose en uno de los principales bodegueros del movimiento. Valsotillo Finca Buenavista 2015, con sus 92 Suckling y su crianza en una bodega subterránea del siglo XVI, es, probablemente, uno de los vinos que mejor expresa la histórica tradición vinatera de la región.

Bodega subterránea del siglo XVI, propiedad de Ismael Arroyo

Una región que, precisamente, tiene uno de sus epicentros vinícolas en Pedrosa de Duero, localidad elegida por Mauro Pérez para plantar sus primeros majuelos. En 1980, sus tres hijos fundaron la Bodega Hermanos Pérez Pascuas, popularmente conocida como Viña Pedrosa. Pronto, los tres se sumaron a la lucha por la creación de dicha D.O., participando en la fundación de su Consejo Regulador. Viña Pedrosa Crianza 2016, de los hermanos Pérez, es un auténtico ribera, complejo en nariz y muy potente en boca, que impresiona, además, por su larga persistencia. 

Pesquera del Duero es otra de esas localidades históricas de la Ribera. Allí creció pisando uva y trasegando vino Emilio Moro. Su hijo sería el fundador de una de las bodegas más prestigiosas de la región, y un claro impulsor de su mencionada D.O. Hoy, Bodegas Emilio Moro, ya en manos de la tercera generación, exporta a más de 70 países. La Felisa, su primer vino ecológico, es un homenaje a la esposa del fundador. Este vino, junto a otros de la bodega, como Malleolus 2017, son un verdadero tributo a la tradición, al arraigo y a la herencia familiar; una muestra excelente de la calidad que pueden alcanzar los vinos elaborados con uvas de la Ribera del Duero.