De la Tempranillo a la Mencía: un paseo por nuestras tintas más queridas

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Tempranillo, Garnacha, Monastrell, Cariñena y Mencía. Si la España vinícola tuviera su propia selección tinta esta sería, sin duda, una de las alineaciones estrella. Según revelan los datos de consumo, los vinos tintos siguen siendo los favoritos de los españoles y estas cinco variedades representan lo mejor de nuestro viñedo. Te proponemos un recorrido por nuestra geografía para descubrir las particularidades de estas castas autóctonas, protagonistas, a buen seguro, de tus vinos favoritos.

Tempranillo, la reina indiscutible

Originaria del norte de España, la Tempranillo es la variedad más cultivada en España. En denominaciones de origen como Ribera del Duero, los vinos elaborados con ella representan el 90% de la producción. Llamada así por su ciclo de maduración, el más temprano respecto a otras variedades, también es conocida como Tinto Fino, Tinta del país, Tinta de Toro (Zamora), Cencibel (Castilla La Mancha)  Ull de Llebre (Cataluña), Vid de Aranda (Burgos), Escobera y Chinchillana (Extremadura) o Arauxa (Orense).

Los tempranillos suelen presentar un intenso color, tendente al violáceo, aromas a frutos rojos, negros y del bosque y una buena acidez y equilibrio en boca.

Garnacha, la más versátil

Denostada hace años y ahora plenamente de moda, la Garnacha es nuestra uva más versátil y elegante. En tiempos y con permiso de la Tempranillo, fue la más cultivada del viñedo patrio, y actualmente, la encontramos en regiones como Rioja, Navarra, Madrid, las aragonesas Somontano, Calatayud y Campo de Borja o las catalanas Terra Alta, Empordá o Priorat.

La Garnacha enamora por la riqueza de sus matices. Elegante y sensual da vinos tintos redondos y amables, de alto grado alcohólico y abundante fruta negra madura. La combinación de este varietal y los suelos de licorella situaron al Priorat en la cumbre vinícola mundial, gracias a vinos como el célebre L’Ermita, Clos Martinet o Clos Mogador.

Monastrell, alma mediterránea

A diferencia de la Tempranillo o la Garnacha, la Monastrell cuenta con un ciclo de maduración largo lo que propicia su vendimia tardía. Capaz de soportar periodos largos de sequía e, incluso oscilaciones acusadas de temperatura, tiene en el mediterráneo español su principal campo de cultivo.

Existe constancia de su presencia en nuestro país desde el siglo el siglo XV, pero es, en los últimos años, cuando la Monastrell vive su mejor momento. Denominaciones de la Comunidad Valenciana, Murcia y Cataluña como Alicante, Valencia, Jumilla, Yecla, Penedès o Costers del Segre son protagonistas de este resurgir con tintos muy expresivos distinguidos por una nariz de fruta negra dulzona y madura, con un característico toque a regaliz. Bodegas como la jumillana Juan Gil han hecho de esta variedad su auténtico emblema con un dominio absoluto de su elaboración.

Cariñena, el complemento perfecto

Cariñena o Mazuelo. Mazuelo o Cariñena, tanto monta, monta tanto, figura entre las variedades más antiguas de España. Toma su nombre de la localidad zaragozana homónima, que, además, designa a una Denominación de Origen, desde los años 80. Además de en esta región, la Cariñena también se encuentra en Priorat, Tarragona, Navarra y Rioja, donde, junto a la Garnacha, completa los ensamblajes dominados por la Tempranillo. Su tanicidad aporta buena capacidad de envejecimiento y cuerpo a los vinos, mientras que los escasos monovarietales que se elaboran con ella destacan por sus ligeras notas a violetas y un sedoso paladar.

Mencía, terciopelo berciano

Decir Mencía es prácticamente decir Bierzo.Y es que esta variedad representa el 75% de la uva tinta que se vinifica en la región. Extremadamente elegante, colorida, fresca, de tanino aterciopelado y marcadas notas minerales, la Mencía brilla en algunos de los tintos que más altas puntuaciones e importantes premios nacionales e internacionales cosecha. Es el caso de La Faraona de Álvaro Palacios, entre los vinos más caros del mundo, o los varietales del gran Raúl Pérez, que enamoran, por igual, a público y crítica.

Conocido este quinteto de nuestras uvas más emblemáticas, sus características y bondades ¿tienes ya claro cuál es tu favorita?

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Madrileña de Aluche de cuna y militancia, licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense y, desde noviembre de 2019, miembro del equipo de Contenidos de Bodeboca. La mayor parte de mi trayectoria laboral ha estado ligada a la información local de mi ciudad en prensa escrita y radio. La casualidad (¿o causalidad?) hizo que cambiara ruedas de prensa, plenos municipales y visitas de obras por historias de bodegas, variedades de uvas y notas de cata con palabras mágicas como sotobosque. Viajar, el mar con los míos, los días soleados, perder la noción del tiempo en un museo y las canciones de siempre de Calamaro, U2 o Bruce Springsteen, son algunas de mis cosas favoritas. Y, por supuesto, si se dan acompañadas de vino, la perfección.