Sazerac: el cóctel oficial de Nueva Orleans
El alma líquida de Nueva Orleans y su resistencia a la Ley Seca
Nos remontamos a los felices años veinte. Foxtrot, flecos, trajes con sombrero y una contagiosa joie de vivre se apoderan de Nueva Orleans, la cuna del jazz. Pero esa libertad se ve restringida por la Ley Seca que prohibió el consumo de alcohol en todo el país. Sin embargo, algunos cócteles lograron sobrevivir, y entre ellos está el sazerac, refugiado en los bares clandestinos donde los bartenders adaptaron la receta según los licores disponibles en el mercado negro. Décadas después, en reconocimiento a su importancia cultural, el renacimiento de la coctelería clásica llevó a la Legislatura de Luisiana a proclamarlo cóctel oficial de Nueva Orleans en 2008.
De la botica de Peychaud al whisky de centeno: el origen de una leyenda
Pero volvamos al principio. El sazerac nació en la ciudad del Mardi Gras a mediados del siglo XIX. Antoine Amédée Peychaud, farmacéutico haitiano, preparaba en su botica una mezcla de brandy francés con su propio amargo de hierbas. La receta llegó al cercano Sazerac Coffee House, donde se popularizó como cóctel adoptando el nombre del brandy, Sazerac de Forge et Fils, que lo distinguía. Con el tiempo, cuando la epidemia de filoxera devastó los viñedos europeos en la década de 1880, el brandy fue reemplazado por whisky de centeno, aportando el carácter especiado que define al sazerac moderno.
Nuestra receta
Ingredientes:
- 50 ml de whisky de centeno
- 2-3 gotas de Peychaud’s Bitters
- 1 terrón de azúcar
- 1–2 ml de absenta (para enjuagar el vaso)
- Media cáscara de limón o su piel para decorar
Elaboración:
- Disuelve en un vaso un terrón de azúcar con unas gotas de agua
- Añade las medidas del whisky y Peychaud’s bitters
- Echa unos cubos de hielo y mezcla suavemente
- En otro vaso, enjuágalo con absenta, tirando el exceso
- Pasa la mezcla del vaso mezclador al vaso ya preparadoDecora con media cáscara de limón o con un twist de su piel
Graduada en Ciencias de la Información por la universidad Complutense de Madrid y la Sorbona de París. De padre español y madre francesa, Laura abraza el arte, la literatura y la gastronomía de los dos países que dividen su corazón. En la actualidad, presenta especial interés por el mundo del vino y todo lo que le rodea, uniéndose así al gran equipo de Bodeboca.
