La conexión con la historia de las viñas viejas

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¿Te has preguntado alguna vez qué edad tiene la cepa más antigua del mundo? Se dice que la isla griega de Santorini registra vides con más de 300 años de historia, pero es en Maribor, la segunda ciudad más importante de Eslovenia, la que cuenta con una vid de unos cuatro siglos de vida.

Aunque la consideración de viñedo viejo es variable, se entiende que una viña es vieja cuando tiene más de 40 años, ya que la planta está a pleno rendimiento a sus diez años y a los 20 ó 25 empieza a decaer su producción.

No obstante, hablar de viñas viejas evoca a las centenarias cepas prefiloxéricas, que por su ubicación o atributos del suelo en que están plantadas se hicieron resistentes a la plaga de la filoxera. Esta plaga viene a ser como el antes y el después de Cristo del mundo vinícola.

Fue un pequeño nemátodo el responsable de arrasar los viñedos de toda Europa en la segunda mitad del siglo XIX. Esto hizo que, a día de hoy, las cepas de más de 100 años sean una reliquia del patrimonio vinícola en el mundo.

Pero, ¿cuáles son los atributos de los vinos elaborados a partir de estas cepas, conectadas directamente con generaciones pasadas? Suelen ser intensos, estructurados y concentrados, con un refinamiento y complejidad muy interesantes.

Y es que el desarrollo radicular de estas plantas le hace superar mejor las condiciones de falta o exceso de agua, y una consiguiente mayor nutrición mineral. Además, son plantas que suelen estar perfectamente adaptadas a su entorno y que si han llegado a esa edad tan avanzada es porque consiguen entregar uvas de gran calidad, aunque escaso rendimiento. Las podas año tras año ha dejado muchas cicatrices en ellas y esto provoca que los racimos sean menos y más pequeños.

Estas plantas se caracterizan principalmente por estar plantadas en pie franco, lo que quiere decir que no están injertadas sobre una raíz de vitis americana, resistente a la filoxera. Puedes encontrarlas en zonas de España como Toro cuenta con algo más de la mitad de sus hectáreas de viñedo con más de 35 años, y en ellas se elabora Termanthia, un vino excelente de vides de más de 150 años que en su añada 2004 llegó a obtener los 100 puntos Parker. También en Toro encontrarás Bigardo, un vino elaborado a partir de viñedos que alcanzan los 100 años.

En Calatayud es tradición no arrancar las viñas viejas, sino dejarlas crecer hasta el final de sus días. Allí te recomendamos probar los vinos de El Escocés Volante, concretamente el monovarietal de Garnacha Es lo que hay, un vino de viñedos viejos ubicados a más de 1.000 metros de altitud.

Otros lugares como Bierzo, Rueda, Jumilla, Méntrida o la Axarquía malagueña cuentan también con bodegas que trabajan con cepas viejas, como Luna Beberide, que elabora Paixar, un vino de vides de 90 años, Avelino Vegas con su Circe, Shaya con su Shaya Habis, Botani con su Nº3 Viñas Viejas. La Monastrell de Juan Gil en Jumilla, la de Barahonda en Yecla y la Garnacha de Arrayán en Méntrida son algunos deliciosos ejemplos de vinos elaborados con uvas de cepas viejas que podrás encontrar en Bodeboca.