Entrevista a Eduardo Hernáiz

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Detrás de la espectacular e histórica Finca La Emperatriz encontramos a los hermanos Hernáiz: Víctor y Eduardo. Ambos convirtieron exitosamente un legado en una apuesta de futuro y casi 16 años más tarde abren nuevos horizontes vinícolas, incorporando los viñedos familiares repartidos en varios pueblos de Rioja Alta para presentarnos un vino más accesible y desenfadado: El Pedal. Entrevistamos a Eduardo Hernáiz para que nos lo cuente en primera persona.

¿Cuáles son vuestros orígenes?

Mi familia viene de Cenicero, un pueblo en el que la mayoría de sus habitantes están ligados a la viticultura. Nosotros tenemos viñedos de generaciones atrás, pero nuestra faceta como elaboradores de vino empezó conmigo en el año 2000.

Corría el año 96 y yo era muy joven, mi padre adquirió el viñedo histórico de la Finca La Emperatriz y yo empecé a sumergirme en el mundo del vino. Desde el 2000 hasta ahora nuestra trayectoria se ha centrado en elaborar vinos de una única finca. A partir de 2015 decidimos dar un cambio, seguimos por supuesto con Finca La Emperatriz pero empezamos a elaborar vinos con los viñedos familiares, de los que hasta ahora se había estado vendiendo la uva. En 2016 sale al mercado El Pedal, es un vino de parcelas diferenciadas en la Rioja Alta.

¿Cómo son los nuevos viñedos incorporados al proyecto? 

Son todos viñedos propios y familiares, en realidad estamos aplicando el concepto tradicional de Rioja de mezclar las uvas de varios pueblos, pero en nuestro caso, está concentrado en viñedo propio y además en Rioja Alta, a diferencia de lo que se suele hacer aquí, todos los nuestros están en un radio de unos  20 kilómetros. Estos viñedos tienen por cierto un componente mediterráneo mayor, a diferencia del terruño de la Finca la Emperatriz, que es más atlántico. Con los viñedos familiares nos encontramos a menor altitud y siempre que te vas al este, más cerca de Logroño, el clima se vuelve más mediterráneo.

Los suelos son diversos, arcillo calcáreos para Ceniceros, arcillo ferrosos en Hornos de Moncalvillo y Navarrete, y en Baños de Rioja aluviales, muy pobres y con piedras de gran tamaño.

Habéis inaugurado una nueva nave de vinificación para este proyecto ¿qué particularidades tiene? 

Inauguramos una nueva nave, moderna, con depósitos pequeños de cemento pensados para cada parcela. El tamaño es tan importante como el material, porque no queremos mezclar las parcelas. Elegimos el cemento básicamente para tener un material que nos permitiera jugar y dar otro perfil a los nuevos vinos, las sinergias térmicas del cemento hacen que las crianzas sean muy amables. Buscamos un vino más fácil de beber en sus años jóvenes. Con una carga frutal mayor y un tanino pulido.

¿Estamos ante un cambio que tiene en cuenta lo que demanda actualmente el consumidor?

La verdad es que el nuevo proyecto es precisamente esto, elaborar un vino que sea más accesible para el consumidor, con los vinos de Finca La Emperatriz tenemos un público más exigente, entendido y paciente, gente que puede esperar a que los vinos evolucionen en botella. Este tipo de vinos fáciles de beber que ahora demandan los aficionados es el tipo de vinos que también nos gustan a nosotros, más informales. De hecho, como anécdota, te puedo contar que nosotros cuando teníamos un evento familiar o con amigos cogíamos los vinos directamente del depósito, porque estaban frescos y fáciles de beber, sobre todo en época de verano. Y ahora realmente se trata de comercializarlos para tener un vino de consumo informal, más desenfadado. De hecho El Pedal te lo puedes tomar más frío y es muy agradable.

¿Cuál es vuestra postura sobre los cambios que se piden para la denominación Rioja? 

Elaborar vino desde el origen va en nuestro ADN, somos de los pocos que hacemos un vino de finca y no entendemos el vino de otra manera. Parte del cambio se ha dado, con la reciente aprobación de los viñedos singulares. Nosotros lo propusimos en 2010 desde la Asociación de Bodegas familiares y por fin se va a revalorizar y a pensar en Rioja como un vino de viñedo. El año que viene nosotros sacamos un vino de pueblo. Crear estas figuras de calidad es algo que no se va a poder parar.

¿Habéis tenido el temor de que con el cambio del nombre a Viñedos Hermanos Hernáiz podáis perder fuerza con la marca Finca La Emperatriz? 

Finca la Emperatriz es una finca única y todos los vinos salen de esta finca, no queríamos dejar el nombre para los nuevos proyectos y llevar a confusión al consumidor. Los vinos del nuevo proyecto no provienen de la finca, estos nuevos vinos son de la familia Hernáiz pero con otros viñedos familiares. Con la nueva marca potenciamos el nombre del productor, muy al estilo Borgoña. Aunque a corto plazo pueda parecer lioso, pensamos que a largo plazo será lo mejor.

¿Qué es lo más retador para vosotros ahora mismo?

Ponerlos en el mercado es lo más retador, somos una bodega pequeña y lo que nos gusta es hacer el vino. El mercado confía en nosotros y en cómo elaboramos, esto está claro, por lo que será más fácil que hace 17 años cuando empezamos.

 

El Pedal ¿a qué tipo de aficionado va dirigido? 

Ganamos a un consumidor nuevo, que busca algo más desenfadado, incluso hemos jugado con el nombre del vino y su significado. Pero puede ser también una buena opción para los que ya nos conocían con Finca La Emperatriz pero que buscan también vinos para otros momentos de consumo: en verano con barbacoas, en un bar con una tapa, con amigos, en definitiva, en todos los momentos más informales.