El diseño de etiquetas de vino como forma de vida

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Nací en el seno de una familia de hosteleros, en O Val do Salnés, pleno corazón de las Rías Baixas y tierra fértil donde las parras de Albariño se difuminan en el horizonte atlántico. Recuerdo con especial cariño las vendimias familiares en los viñedos heredados de mis ancestros. Mi infancia transcurrió, como si de una premonición se tratase, en el restaurante de mi familia, intentando despegar las etiquetas de las botellas de vino; mi mayor logro era conseguir que las etiquetas saliesen ilesas del intento, algo que raras veces sucedía.

Transcurrido un tiempo, cursé estudios de diseño gráfico en la Escuela de Arte Pablo Picasso de A Coruña. De mi proyecto de fin de carrera surgió una segunda premonición: este trataba sobre la imagen de identidad corporativa y packaging de una bodega de vino Albariño que poseía tres marcas propias. Para ello recurrí a un estilo clásico, inspirado en la heráldica y en las etiquetas del viejo mundo. Años más tarde, ya con una trayectoria en auge y consolidada en la creación de marcas con estilos y personalidades diferentes me pasó algo curioso. Un cliente visitó mi estudio con el fin de encargarme el  diseño de sus tres marcas registradas. La sorpresa fue mayúscula cuando sus necesidades y elementos indispensables –tipografía gótica, escudo familiar y marca- coincidieron plenamente con mi proyecto fin de carrera. Fuese casualidad o predestinación, esta anécdota que siempre recuerdo y suelo comentar, me hace estar segura de que mi destino como diseñadora gráfica ya estaba escrito.

Actualmente tengo mi estudio propio en Cambados, en un caserón histórico y señorial separado apenas por tres metros de la casa en la que D. Ramón del Valle-Inclán pasó temporadas y esbozó algunas de sus más notables obras literarias. Sito en el monumental barrio de Fefiñáns, y circundado por elementos monolíticos dedicados a Cabanillas y Asorey, de mi estudio han manado más de 3.000 etiquetas que cualquier viandante podría encontrar en escaparates, estanterías o mesas de cualquier parte del mundo. Quizás tienes una en tu casa.

Marta Lojo, diseñadora gráfica.