De cómo surgió el documental Origen

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Mi relación con el vino es emocional, ligada a mi memoria a través de momentos de amistad y cariño. En mi casa siempre se abrían los mejores vinos que mi familia podía permitirse, así que fue mi padre el que me inculcó el amor y el respeto por el vino, y todavía hoy es la persona con las que más disfruto descorchando una botella.

Creo que en los últimos tiempos, la gastronomía y la figura del chef han ido ganando un peso merecido en nuestra sociedad. Sin embargo, el enorme valor de la sumillería no está suficientemente explicada y reconocida. La admiración hacia lo que ocurre en la cocina, no ha encontrado su réplica en la sala.

El sumiller no sólo es una pieza fundamental en la experiencia que supone visitar un restaurante. Él es la puerta de entrada a un universo cargado de historia, de emoción y de cultura… es un comunicador, el vínculo entre el productor y el cliente, un “storyteller” que nos descubre y acerca, de manera poética, la experiencia que supone descubrir un vino que está concebido para hacerte feliz. Es lo que hace gente como Navarrete, Juan Luis García, Josep Roca, Guillermo Cruz, Ferran Centelles y tantos otros sin los cuales el maravilloso recuerdo de la visita a sus restaurantes, estaría incompleto.

“El Origen” es el deseo de explicar a un público amplio, y no necesariamente experto, el papel de estos camareros de vinos, mi particular homenaje hacia unos profesionales que me han hecho feliz muchas veces. Es, también, un valioso y necesario ejercicio de comunicación para la puesta en valor de los vinos de Jumilla. Los vinos de mi tierra, en los que creo firmemente.

Tanto Navarrete como Juan Luis son grandes sumilleres. Ambos son murcianos, y pertenecen a la misma generación, así que les propuse un viaje a Jumilla, a su origen, que permite explicar su trabajo y trazar -de su mano y la de otros prescriptores-, el relato de lo que es hoy  es esta tierra, una zona de condiciones extraordinarias que justifican su enorme potencial.

Dirigir este documental no solo ha sido un maravilloso reto, sino que también me ha permitido confirmar la dimensión humana de estos sumilleres, su generosidad y su firme compromiso con la cultura enológica de nuestro país.  He podido sumergirme de lleno en una denominación ligada a mi memoria, admirar el trabajo de viticultores, bodegueros y jornaleros que lo arriesgan todo para lograr que el sueño de una Jumilla relevante y orgullosa sea hoy más tangible que nunca.

Jorge Martínez 

Documentalista y creativo publicitario