Entrevista a Jonatan García Lima de Suertes del Marqués

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Jonatan García Lima (Tenerife, 1978) es la cara más visible de Suertes del Marqués, la bodega canaria que en los últimos años viene cosechando grandes elogios por parte de la crítica internacional. La familia García se propuso en 2006 hacer los vinos que querían consumir y el tiempo parece darles la razón. A la vista de los resultados – exportan exitosamente el 85% de su producción y sus vinos se venden en 25 países – lo entrevistamos en Vignerons para que conozcáis las particularidades del tesoro mejor oculto de Canarias.

Al ver las fotos de vuestros viñedos uno presume que se trata siempre de una estampa idílica ¿Tiene algún hándicap elaborar en el Valle de la Orotava?

La climatología no nos ayuda, es una zona muy húmeda y con un índice de precipitaciones bastante alto. Estas circunstancias hacen que las vides requieran mucho más tratamiento del que parece a primera vista y es que la gente piensa que la zona es seca cuando es todo lo contrario, es una de las zonas más verdes de Tenerife. Debemos tener mucho cuidado con hongos del viñedo como el mildiu y la botritis.

Por otro lado, el sistema de conducción de la viña es manual. Todas las labores se hacen a mano y los costes son muy superiores. El cordón trenzado no te permite mecanizar y requiere de personas cualificadas para mantenerlo.

El gran reto también ha sido el transporte de nuestros vinos, aunque hoy en día el mercado entiende que son vinos distintos, indudablemente hay un sobrecoste y está asumido por el consumidor. En cuanto al consumo local, la alta restauración apostó siempre por lo de fuera y ahora es que empieza a apostar por lo local. El turista quiere consumir producto local pero el hotelero medio quiere maximizar beneficios. Una circunstancia que no ayuda al vino canario.

Háblanos del cordón trenzado ¿Cómo se trabaja con este singular método de conducción?

Tradicionalmente, el atado o amarre de las viñas lo han hecho siempre mujeres, aunque también lo puede hacer un hombre. En el Valle de la Orotava el 90% del viñedo está bajo este sistema de conducción único en el mundo, hablamos de unas 540 hectáreas. Es una tradición de más de 500 años que nunca se ha detenido. A diferencia de otras zonas, aquí sí hay relevo generacional y tanto la gente joven como la mayor se dedica a la viña, la mayoría de las personas que trabajan con nosotros tienen entre 30 y 40 años.

El sistema de conducción es muy productivo pero nosotros hacemos podas cortas, básicamente para evitar que la planta tenga demasiados racimos por cepa y a la uva se le dificulte madurar correctamente.

Viñas en conducción de cordón trenzado, un sistema único en el mundo.

James Suckling dijo que el futuro del vino español estaría liderado por zonas menos conocidas como Galicia y Canarias. Algo en lo que coinciden muchos entendidos pero ¿Qué crees que piensa el consumidor de a pie? ¿Conoce los vinos canarios más allá de los aromáticos malvasías?

El consumidor curioso o con inquietud por explorar conoce los vinos canarios y está informado pero lo cierto es que el consumidor medio sigue desconociendo las particularidades de nuestros vinos. Algunos directamente lo asocian a Lanzarote y sus Malvasías pero cada zona tiene sus peculiaridades. La Malvasía histórica de Canarias no es la de Lanzarote de hecho, es la de Tenerife y La Palma y se llama Malvasía aromática o malvasía de Candia.

La tipicidad canaria. ¿Cómo se la explicas a alguien que no es experto?

Nuestros vinos son, en general, para un consumidor de vinos que está abierto a nuevas sensaciones o nuevos sabores. Si te huele o te sabe a Tempranillo algo hemos hecho mal. Estamos en un mundo tan globalizado que estas variedades minoritarias de primeras chocan al consumidor, lo descolocan. Pero creo que es básicamente porque no tienen diferentes registros. Al final, el vino no es leche, representa una variedad y una tierra concreta, no puede saber todo igual.

¿Lo tuvisteis siempre tan claro?

Inicialmente, si hubiera sido por el mercado local, habríamos cerrado hace años. Lo cierto es que vendemos un 85% fuera de Canarias. El vino que intentábamos hacer y nuestra apuesta incluso a día de hoy todavía sigue siendo algo infravalorado. Los comienzos fueron bastante complicados. En el exterior (curiosamente se refiere al territorio peninsular) no fue fácil vender, a pesar de los 500 años de historia, a mucha gente, incluso entendida, le chirriaba que aquí se hiciera buen vino. Los propios canarios no ayudan, hay mucha riberitis y riojitis y está especialmente muy agudizado en esta zona. Esto de subestimar lo propio parece que es parte de nuestro ADN.

¿Cómo ves el futuro?

Lo veo bastante halagüeño, creo que la apuesta que se hizo fue acertada, no solo por el mercado. Hacer el vino que te gustaría consumir y que el mercado finalmente se oriente a esto es una suerte. Parece cabezonería, pero realmente quería hacer algo diferente en la zona, trabajar distinto a lo que hacían los vecinos y ver lo que se podía sacar con viñedos bien trabajados tanto en viñedo como en bodega. Porque no hay que olvidar que la mejor uva se puede estropear si no lo sabes hacer bien en bodega.

¿Qué es lo más bonito que te han dicho de alguno de tus vinos?

Me dicen muchas cosas pero me gustó especialmente un comentario que hizo un inglés en Instagram sobre Trenzado. Traduciendo, escribió algo así como “Cuando el Jura se encuentra con Borgoña en un bar del Etna». Me gustó mucho como definición del vino.

Al final ¿Son los extranjeros siempre los que valoran mejor nuestros vinos?

Los países que no tienen tradición vinícola tienen la mente más abierta a la hora de valorar los vinos y se consideran sinceros y objetivos. En países como Noruega, Suecia, Inglaterra, Holanda, Bélgica, etc… suelen valorar mucho nuestros vinos y eso que les llegan vinos de todas partes del mundo, en definitiva categorizan los vinos sin clichés.