Breve historia de nuestra Merseguera

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La Merseguera es una uva blanca cien por cien española. Sin embargo, muchos aficionados poco o nada saben acerca de esta variedad que crece en las regiones más orientales de nuestro país, donde también recibe el nombre de exquitsagos o verdosilla.

Merseguera de Mustiguillo.

Esta uva es típica del levante español, aunque ciertamente cada vez son menos las hectáreas plantadas con ella, ya que se trata de una uva poco reconocida hasta la fecha, siendo incluso menospreciada durante años por muchos viticultores.

Dentro de la Comunidad Valenciana, donde se estima que se cultiva el 70% de la Merseguera de toda España, esta uva está especialmente presente en la comarca del Alto Turia, aunque también se puede encontrar en las denominaciones vinícolas de Utiel-Requena y en el Vinalopó alicantino. Fuera de esta comunidad, la Merseguera está admitida en las regiones vinícolas de Castilla-La Mancha y Murcia, así como en Tarragona y en el Penedés.

Una de las principales características de esta variedad es su gran resistencia a la sequía, motivo por el cual es especialmente valiosa en regiones donde se registran pocas precipitaciones al cabo del año, como es el caso de las anteriormente citadas. Su ciclo de maduración es largo, especialmente si crece en climas de alta montaña o en viñedos situados a gran altitud, factores que inciden en una maduración más lenta, lo que hace que sea una variedad de recogida tardía.

Vendimia de Merseguera en Mustiguillo.

El racimo de la Merseguera es, por lo general, de tamaño mediano y no demasiado compacto, con bayas redondas y de color verde-amarillento. Respecto a su graduación alcohólica, esta suele ser bastante baja (entre 11 y 12% vol), con un buen equilibrio entre la acidez y el pH.

En cuanto a los suelos, esta variedad se adapta muy bien a los terrenos pobres y secos, desarrollándose bien tanto en plantaciones en vaso como en espaldera. Respecto a las sensibilidades, la Merseguera es especialmente vulnerable al oídio y a la botrytis.

Los vinos que produce se caracterizan por tener un tono pálido, de aspecto pajizo. En las zonas más frescas suele dar lugar a vinos finos, con aromas herbáceos y afrutados ligeros y con una acidez media-baja, por lo que resulta ideal para blancos jóvenes de consumo rápido. Por el contrario, en las zonas más cálidas, los vinos suelen tener una mayor presencia alcohólica, motivo por el cual esta uva también se utiliza para la obtención de vinos semidulces.

En BODEBOCA puedes encontrar vinos elaborados con esta variedad gracias a bodegas como Mustiguillo, Murviedro, Vegamar o Celler del Roure.

*Foto de portada de Bodegas Murviedro.