La cumbre del vino alpino
Fundada en 1948 por Simon Maye en San Mauricio (Valais), esta bodega representa la cúspide de la viticultura Suiza.
Hoy, sus hijos Jean-François y Axel continúan al frente de este proyecto legendario, manteniendo intacta una reputación intachable construida a base de rigor, autenticidad y excelencia. Situada en el valle del Ródano superior, protegida por imponentes picos alpinos, la bodega es un referente indiscutible para los grandes entusiastas del vino que buscan precisión, finura y la expresión más pura de un terruño vertical y deslumbrante.
El secreto de su prestigio internacional nace en un viñedo situado en escarpadas laderas, donde la viticultura se convierte en un auténtico acto de heroísmo. En estas terrazas de suelos calcáreos y pizarrosos, favorecidas por una insolación privilegiada y los vientos secos de montaña, la familia Maye cuida con devoción un patrimonio de cepas excepcionales.
Variedades autóctonas fascinantes como la Petite arvine, la Cornalin y la Humagne rouge conviven en armonía con una Syrah y Pinot noir magistrales. Bajo un manejo agrícola respetuoso, reducen los rendimientos al mínimo para concentrar la esencia mineral y la energía vibrante de las laderas alpinas.
Esa maestría se traslada a la bodega a través de una enología pura, sobria y de intervención precisa. Las fermentaciones se realizan cuidando al máximo la temperatura para preservar la frescura frutal y la tensión natural del clima de montaña. Las crianzas se llevan a cabo en depósitos y foudres de madera donde el vino reposa sin prisa, buscando la integración perfecta sin que el roble eclipse jamás la tipicidad del paisaje.
El proceso se guía por una artesanía exigente y sin atajos. El resultado es una gama de vinos elegantes, profundos, capaces de envejecer con una gracia admirable y de demostrar por qué Simon Maye es el nombre imprescindible de la Alta Saboya y el Valais suizo.
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