Una mañana catando whisky con Maxxium

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Trabajar en Bodeboca tiene muchas ventajas, y una de las más golosas es poder disfrutar de jornadas como la que algunos de mis compañeros y yo tuvimos la suerte de vivir en nuestras oficinas el pasado 26 de septiembre. Ese día, representantes de la distribuidora Maxxium, con su embajador de marca Antonio Aranda a la cabeza, nos impartieron un interesantísimo taller centrado en el mundo del whisky en el que aprendimos mucho sobre este destilado.

Destilados catados.

En total pudimos saborear 11 referencias de esta importante distribuidora de bebidas espirituosas que cuenta en su portfolio con 4 de las 10 marcas más vendidas en nuestro país, además de otras marcas de gran prestigio internacional como las que disfrutamos en nuestra cata.

El objetivo de esta experiencia no era otro que introducirnos en las singularidades de este destilado y hacer un recorrido por algunas de las firmas más prestigiosas de tres de los países productores más importantes del mundo: Estados Unidos, Escocia y Japón. Así que para los que no tuvisteis la suerte de estar allí, aquí van algunas claves de nuestra masterclass (no creáis que todo fue beber).

Estados Unidos

Nuestro recorrido comenzó en tierras yankees con una aclaración necesaria, la diferenciación entre bourbon y whisky. Muchos ya la conoceréis, pero otros aprendimos que el bourbon es un producto que se elabora teniendo en cuenta una legislación específica que solo aplica a Estados Unidos, y que entre otras cosas, obliga a que al menos un 51% del cereal utilizado para la obtención del destilado sea maíz, además de tener un envejecimiento mínimo de 2 años (cómo no) en barrica de origen americano, lo que otorga al whisky mayores matices de vainilla, tofe o caramelo, como ocurre en los vinos.

Dicho de otro modo, todo bourbon es whisky pero no todo el whisky es bourbon, sin que ello necesariamente suponga una diferencia en la calidad entre ambos productos. Por cierto, nuestros dos bourbon catados fueron Jim Beam, marca líder en el sector del bourbon estándar, y Maker’s Mark, líder en la producción de bourbon premium.

Escocia

Una vez introducidos en el universo whisky, cruzamos el charco para volver a Europa y profundizar en el país por antonomasia de esta bebida: Escocia. Como grandes diferencias entre los whiskys americanos y los escoceses, dos aspectos a destacar: por un lado los escoceses deben tener un envejecimiento mínimo algo superior (3 años en lugar de 2), y las barricas en los que realizan su envejecimiento proceden en la mayoría de veces de España, y más concretamente de la zona de Jerez. Las principales y más afamadas zonas de elaboración de whisky escocés son Highland, Speyside, Islay y Lowland, y conviene saber que si un whisky procede de alguna de estas regiones, suele indicarse en la etiqueta como símbolo de prestigio.

Otra diferenciación importante: se llama Single Malt al whisky procedente únicamente de cebada malteada y elaborado en una única destilería, y Blend al que está hecho con el aguardiente de varias destilerías. Sólo un 10% aproximadamente de los whiskys del mundo son Single Malt, aunque como en el caso del bourbon y del whisky no necesariamente unos garantizan una calidad mayor que los otros.

Imagen de Highland Park, la destilería más septentrional de Escocia.

Las casas elegidas para nuestra cata de whisky escocés fueron The Macallan, The Glenrothes, Ardmore, Highland Park y Laphroaig, todas ellas firmas centenarias que están en la categoría más alta del whisky escocés.

Resultó curioso comprobar las diferencias entre los whiskys elaborados en regiones más altas y los elaborados en zonas menos frondosas y fértiles (otro paralelismo con el mundo del vino). En el primer caso, como ocurrió con The Glenrothes o Highland Park, nos encontrábamos por lo general con destilados más frescos, suaves, ligeros y frutales, mientras que en el caso de whiskys como Ardmore veíamos mucha más potencia y una entrada en boca más directa.

Por cierto, para los que se pregunten por la presencia de la madera en los whiskys catados, es fundamental conocer que la madera representa el 70% de cualquier whisky, por lo que no es posible hacer la comparación con el mundo del vino, donde es posible encontrarse con vinos muy amaderados, medianamente amaderados o nada amaderados. El whisky es madera, y son dos elementos inseparables, por lo que en mayor o menor medida este descriptor aparecerá sí o sí en cualquier whisky sea cual sea su calidad.

Otro componente que va unido a algunos whiskys escoceses es la turba. La turba es un carbón vegetal que se utiliza en la elaboración de algunos destilados durante el proceso de secado tras el malteado del cereal, y su característico sabor ahumado queda impregnado en los whiskys en cuya elaboración ha participado este compuesto. Fue muy significativa por ejemplo la aparición de este particular sabor en Laphroaig, considerado uno de los whiskys con mayor presencia de turba del mundo.

 

Japón

Mención aparte merece el whisky japonés. Cualquier cinéfilo asocia la imagen del whisky japonés a la película Lost in translation, donde el personaje interpretado por Bill Murray viaja a Tokio para rodar un anuncio para la marca de whisky Suntory. Pues bien, esto no es una mera anécdota, y es que el estreno de esta película de la que ahora se cumplen 15 años supuso todo un espaldarazo para la industria del whisky japonés y muy especialmente para Suntory, considerada una institución en el país nipón. De hecho, una de las destilerías de la compañía, Yamazaki, elaboró el primer whisky de producción nacional japonesa en la década de los 20.

Obviamente, el whisky japonés no tiene la historia que puede tener el whisky escocés, y tampoco lo pretende. Igualmente su regulación no es tan estricta como la del whisky europeo o americano. Lo que sí nos quedó claro después de nuestra breve pero intensa incursión en el whisky nipón es que, por norma general, es un tipo de whisky mucho más delicado, sutil, suave y fácil de beber que el europeo, por lo que es especialmente recomendable para aquellos que queráis ir haciendo a vuestro paladar a esta potente bebida.

Las referencias niponas catadas fueron Hibiki Japanese Harmony, con su elegantísima botella llena de simbolismo; The Hakushu Single Malt, un destilado de reciente creación por parte de Suntory; y finalmente The Chita, sin duda el más exclusivo, potente y complejo de los tres, resultado de una experiencia de más de 40 años por parte del maestro artesano Keizo Saji. Un whisky especialmente indicado para los más iniciados.