Redescubriendo Rueda

|Categoría

Algo grande se mueve en Rueda. La segunda Denominación de Origen más consumida en España y la primera en vino blanco con un 42,3% del mercado total, según el informe de 2023 de la consultora Nielsen IQ, no se conforma con este liderazgo cada vez más afianzado. La apuesta por la calidad y la singularidad se erigen más rotundas que nunca en el horizonte de una región que, aunque no reniega de su éxito, quiere ser más que el vino afrutado, fácil de beber, de consumo rápido y asequible que copa barras y a todos gusta. 

Los principales prescriptores del sector han vuelto a poner en el punto de mira a sus vinos. Sin ir más lejos, el pasado mes de marzo, tras más de 15 años sin pisar estas tierras, el Master of Wine británico, Tim Atkin, publicaba en colaboración con Beth Willard su primer informe Top 100 de Rueda, tras la visita de ambos en el mes de enero. 

Pero el seguimiento entre la crítica especializada no se limita a Atkin y Willard, como recuerda el director general del Consejo Regulador de Rueda, Santiago Mora. “El hecho de que nos visiten Tim y Beth y hagan su informe, es otro paso más de los muchos que se han venido dando en los últimos años desde Decanter, Jancis Robinson, Vinum o Wine Enthusiast. La D.O. Rueda ha conseguido generar atención entre los prescriptores más influyentes del mundo, y esa atención se está reflejando en informes de mucho valor porque las puntuaciones son muy altas y las valoraciones de la zona son interesantísimas, así como el potencial de guarda de los vinos o la importancia de la uva Verdejo como una de las grandes variedades a nivel mundial. Todo esto hace que nos sintamos muy orgullosos del trabajo que están haciendo tanto los viticultores como las bodegas. Un trabajo cada día más reconocido”. 

Y es que lograr el reconocimiento del prescriptor de prestigio no ha sido fácil. Así lo admite Eduardo Lorenzo, de Bodegas Félix Lorenzo Cachazo, una de las grandes triunfadoras del Top 100 de Atkin con sendos reconocimientos a la figura de su padre, Félix Lorezo Cachazo, como Leyenda del Vino y a su Carrasviñas Fermentado en Barrica en añada 2020, como el vino con la mejor relación calidad-precio. “Hay vida más allá del rueda verdejo joven. Llegar al prescriptor nos ha costado pero, poco a poco, lo vamos consiguiendo. A nuestra bodega en particular nos han puntuado extraordinariamente, aparte de los mencionados Tim Atkin y Beth Willard, reconocidas publicaciones como The Wine Advocate o Wine Enthusiast que nos han ayudado mucho en los mercados internacionales”.

El propio Atkin aseguraba en su informe que sus seis días en Rueda y la cata de 307 referencias de 59 elaboradores distintos le hicieron actualizar su percepción de la D.O y de sus vinos “basada en conocimientos obsoletos”. Un “redescubrimiento” apuntalado en viñedos viejos, la diversidad que abarca a terruños y elaboraciones y el gran potencial de envejecimiento de la Verdejo, que se traduce en valoraciones de hasta 98 puntos y en una conclusión: que la casta característica de Rueda, como ha escrito el experto inglés, es “una de las mejores uvas blancas de España y, de hecho, del mundo”.

Cepas prefiloxéricas y un ‘terroir’ rico

La principal clave, como no puede ser de otra manera, es el origen. No son pocas las bodegas que cuentan con cepas de más de 30 años, muchas de ellas prefiloxéricas. La apuesta por esas parcelas es cada vez más decidida, y en esa tarea brillan proyectos como el de Javier Sanz, viticultor del año en la región para Atkin.

Racimo de Verdejo malcorta

Sus viñedos, registrados en La Seca (Valladolid) por su bisabuelo en 1863, están entre los más antiguos de España, destacando su labor de recuperación de variedades casi extintas como la Verdejo malcorta o la tinta Colorado

A ese trabajo de “rescate” de Javier y de otros elaboradores se suma una creciente observación de los suelos. Además de los tradicionales terrenos cascajosos (pedregosos o de grava) en las zonas más próximas al Duero también hay piedra caliza, yeso, arcilla y mucha arena (razón precisamente por la que pudieron resistir el envite de la filoxera parte de las vides). Esa riqueza, como sostiene el Master of Wine, “produce vinos con diferente estructura y texturas”. 

Viñedo prefiloxérico de Javier Sanz

“El interés por los suelos, por el terruño como parte de la identidad de los vinos de la D.O. Rueda, es cada vez mayor. Las bodegas tratan de darle personalidad a la Verdejo a través de los suelos, pudiendo ya distinguir vinos de forma clara de las distintas zonas de producción”, corrobora Mora. En ese sentido, el Consejo Regulador trabaja en la actualidad en un proyecto sobre caracterización del territorio “lo que les va a permitir a las bodegas y viticultores conocer los suelos donde están sus viñas con el objetivo de estimular y potenciar esas propiedades y ayudarles a dar un enfoque a las elaboraciones para que transmitan una personalidad única”.

Gran Vino de Rueda

Cabe destacar que ésta no es la única iniciativa del Consejo Regulador de cara a buscar y fomentar esa singularidad. Las nuevas categorías de Vino de Pueblo, y sobre todo, la de Gran Vino de Rueda, nacida el pasado 2021, ponen totalmente el acento en ella. La primera otorga la posibilidad de indicar el municipio del que provienen las uvas cuando al menos el 85% de estas se haya vendimiado en parcelas ubicadas en él. La segunda supone ahondar más en la calidad restringiendo la obtención de la etiqueta negra y dorada que la distingue a vinos que cumplan con tres requisitos fundamentales: ser elaborados con el fruto de viñedos de más de 30 años, con un rendimiento inferior a los 6.500 kilogramos por hectárea y un ratio de transformación de kilogramos a litros del 65%

Desde hace ya algunos años, bodegas y enólogos vienen explorando el camino hacia la diferenciación con el propósito de aportar un valor añadido diferente al verdejo joven típico ya ampliamente exitoso y consolidado en el mercado, como bien explica el director general de la D.O.

“De hecho, las bodegas ya estaban apostando por vinos donde las tinajas, los huevos de hormigón, los fudres y el terruño cobraban protagonismo. Esto es lo que al final dio lugar a la creación de la categoría de Gran Vino de Rueda, donde la materia prima tiene que ser la mejor, de viñedos antiguos, con menor rendimiento y con un tiempo en bodega de por lo menos un año, y donde la creatividad de los enólogos juega un papel importante. Somos una de las zonas vinícolas más antiguas de España y de referencia en el mundo. Tenemos como material unas viñas antiguas prefiloxéricas de las que pocas zonas pueden presumir, y ese es un activo que hay que poner en valor. Y con esta nueva categoría lo conseguimos”. 

Elaboraciones con historia

Con el Gran Vino de Rueda la región demuestra que está viva y ávida de dar a conocer su diversidad y la riqueza de su patrimonio vitícola y enológico. Y es aquí donde también retoman relevancia categorías más desconocidas por el gran público como sus espumosos u otras con cientos de años en su haber como la de sus generosos. 

“Cuando hablamos de los dorados y pálidos de Rueda, hablamos de historia. Las palabras dorado y pálido son términos tradicionales protegidos por la Unión Europea, que si bien alguna otra zona también los tenía reconocidos actualmente no los están elaborando, por lo que podemos decir que son nuestros de forma exclusiva”, indica Mora. 

El dorado se obtiene a partir de la crianza oxidativa de vino de Palomino fino y/o Verdejo que se realiza en damajuanas de cristal a la intemperie. Tras ella pasa a madera y debe permanecer envejeciendo en barrica de roble como mínimo los dos últimos años antes de su puesta a la venta. El pálido, por su parte, se elabora de las mismas uvas pero con crianza biológica y una estancia en barrica mayor, de al menos tres años. 

Ambos vinos de licor, desde febrero de 2024 reconocidos por la Comisión Europea con la categoría de generosos, ya se elaboraban en época de los Reyes Católicos y “si bien es verdad, que desde el punto de vista comercial no son vinos que vayan a tener un despunte (estamos hablando de la venta de 8.000-10.000 botellas al año), sí que despiertan el interés del sector, desde grandes periodistas hasta prescriptores a nivel mundial. Hasta la fecha tenemos tres bodegas —Cuatro Rayas, Félix Lorenzo Cachazo y Bodegas De Alberto— que hacen estas elaboraciones, pero está despertando mucho interés en otras muchas que quieren retomar la tradición”.

Versatilidad y futuro

En cualquier caso, esta tradición vuelve a poner sobre la mesa la versatilidad de la Verdejo y sus diferentes estilos, como Atkin enumera en su informe: “desde fortificada hasta espumosa, desde seca hasta semidulce. También se puede fermentar y envejecer de muchas formas diferentes: en huevos, éclairs, ánforas, barricas y tanques de acero inoxidable, utilizando elementos como el contacto con la piel o las lías, además de bâtonnage, flor y oxidación controlada. Realmente es una de las mejores variedades blancas de España. Como dijo Javier Herrero de Herrero Bodega: si el verdejo fuera francés sería mucho más famoso”.

Algo en lo que, sin duda, está de acuerdo el dirigente del Consejo Regulador. “En la D.O. Rueda siempre se está innovando”, sostiene al tiempo que recuerda lo que le decían cuando empezó a trabajar en la región, hace ya más de una década: “del verdejo todavía no hemos conocido límite, estamos explorando todo. Es un momento muy bonito de ver y explorar la capacidad, la expresión y el envejecimiento de una uva de la que todavía no hemos conocido todo su potencial”.

Y es ahora cuando comienzan a verse los primeros e interesantes frutos con vinos elegantes y de una atractiva mineralidad a los que el paso del tiempo les suma peso y capas de complejidad sin mermar su frescura, estructura y esencia. De esta forma, uno de los mayores retos de cara al futuro, a fe de Atkin, será educar en la paciencia y “convencer a consumidores y restaurantes de que beban ruedas añejos”, ya que “en cierto modo, la región es víctima de su propio éxito”. 

“Creo que en la actualidad hay dos “Ruedas”; una que prioriza el precio competitivo y una segunda, en la que creo que nos encontramos, que apuesta por la calidad y por darle valor añadido. Carrasviñas es una marca con más de 75 años de historia y debemos ponerlo en valor”, asiente en ese sentido, Eduardo Lorenzo, desde su bodega en la localidad vallisoletana de Pozaldez. 

En el respaldo a esas formas distintas de hacer que propugnen la calidad estará el futuro:  “Hay que seguir apostando por elaboraciones distintas porque tenemos una uva que da para ello. Otro reto que tenemos es apoyar más al pequeño viticultor, somos empresas profundamente conectadas con en el medio rural y nos vemos con la responsabilidad de trasladar en mayor medida el beneficio a nuestro entorno con el objetivo de fijar población en nuestros pequeños pueblos donde nacimos y vivimos”, reivindica Eduardo.

Porque la preservación de los pueblos, el origen, las tradiciones y el paisaje, es decir, lo local, es el camino para aspirar a ser universal, otro de los grandes desafíos para la D.O. 

“Aquí tenemos un gran reto ya que, en cuanto a internacionalización, llevamos muchos años de retraso con otras denominaciones de origen europeas e incluso españolas. El éxito de Rueda en el mercado nacional ha hecho muchas veces que los planes de internacionalización sean considerados secundarios y eso hace que no se haya prestado toda la atención”, admite Mora. Para abordar la cuestión ya se trabaja en cerca de 14 países de forma continua con planes de promoción específicos para dar a conocer la región y su Verdejo como uva con más de diez siglos de historia y una personalidad única, gracias a la afortunada conjunción de los suelos ya citados y ese clima continental en el que es determinante la amplitud térmica entre el día y la noche. Así se forja el “carácter Rueda”, la seña de identidad inconfundible que ya está destacando y ganándose el respeto entre los más grandes.

* Fotos de la visita de Tim Atkin y Beth Willard. Fuente: Consejo Regulador de la D.O. Rueda.

+ posts

Madrileña de Aluche de cuna y militancia, licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense y, desde noviembre de 2019, miembro del equipo de Contenidos de Bodeboca. La mayor parte de mi trayectoria laboral ha estado ligada a la información local de mi ciudad en prensa escrita y radio. La casualidad (¿o causalidad?) hizo que cambiara ruedas de prensa, plenos municipales y visitas de obras por historias de bodegas, variedades de uvas y notas de cata con palabras mágicas como sotobosque. Viajar, el mar con los míos, los días soleados, perder la noción del tiempo en un museo y las canciones de siempre de Calamaro, U2 o Bruce Springsteen, son algunas de mis cosas favoritas. Y, por supuesto, si se dan acompañadas de vino, la perfección.