Periodismo gastronómico vivo: la historia de un premio

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Por Yanet Acosta, periodista gastronómica

Siempre sentí fascinación por las historias y por escribir, así que en el momento de elegir carrera no lo dudé: periodismo. Estudié en la UCM y en el tercer año un profesor me habló de unas prácticas en una revista especializada en agroalimentación. Concursé y las gané. Así que desde entonces, hace ya 25 años, me dedico a esta temática que me ha brindado un área de especialización en el periodismo única por su relevancia social, política, económica y cultural.

A comienzos del siglo XXI me estrené en la sección agroalimentaria de la Agencia Efe, Efeagro. Mi trabajo tenía, sobre todo, un enfoque político y económico, pero mi interés social impregnó inevitablemente muchos de mis trabajos en aquellos tiempos. Fue en 2002 cuando aprovechando la jubilación anticipada del cronista gastronómico de la Agencia, Cristino Álvarez, me postulo como nueva periodista gastronómica. Seré la primera, pero no la última. Después de mi marcha en 2009 vino otra gran periodista, Lorena Cantó (ahora delegada en La Habana), y tras ella, Pilar Salas, quien continúa siendo la periodista gastronómica de la agencia.

Y es que desde que en 2003 el chef español Ferran Adrià apareció en la portada de The New York Magazine, la sociedad española comenzó a demandar información sobre qué estaba pasando en los fogones. En este momento nos incorporamos muchas periodistas para hacer entrevistas, reportajes, crónicas y noticias. A diferencia de la anterior revolución culinaria, la nouvelle cuisine en Francia en los años sesenta, no fueron los críticos gastronómicos los que airearon estos nuevos platos e ideas, sino los periodistas, tanto en Estados Unidos como en España y en el resto del mundo.

La revolución era de tal magnitud y en ella estaban implicados tantos buenos cocineros con tantas cosas que contar, que nuestros primeros años de intenso trabajo se lo llevaron sus figuras, sus técnicas, su filosofía. En mi caso nunca perdí de vista el producto, por algo había sido agroalimentaria antes que gastronómica, pero fue un poco más tarde cuando la prensa fue abriendo la mirada. Es ahora cuando el concepto de gastronomía se ha ampliado tanto que hablar de ella es hablar de alimentación, agricultura, pesca, caza, recolección, huertos urbanos, agroecología, bebidas ya sean zumos industriales, bebidas energéticas, cerveza o vino, industria alimentaria, proveedores, distribuidores, supermercados, restaurantes de todo tipo desde alta cocina hasta franquicias de comida rápida, servicio a domicilio, tabernas o locales con menú del día, puestos de la calle o en el mercado, nutrición, cocina doméstica, recetarios y, por supuesto, de semillas.

Tras acabar la tesis doctoral sobre Historia de la información agroalimentaria en España y después de cursar un posgrado en Estados Unidos regresé a Madrid con la idea de crear un curso de Periodismo Gastronómico en la Universidad Complutense. Así nació la primera formación dedicada a esta especialidad en Europa y que ahora encontramos en diversas instituciones. En 2013 quise dar un paso más y monté The Foodie Studies con el apoyo de otros colegas donde pusimos en marcha el Máster de Comunicación y Periodismo Gastronómico en una modalidad totalmente online. Han transcurrido 8 años y por nuestras aulas virtuales han pasado muchas de las personas que ahora escriben la gastronomía en España y en otros países de América.

El objetivo, siempre, ha sido abordar de la manera más transversal e interdisciplinar posible esta importante temática. Y fue así como el año pasado quisimos recordar que la gastronomía no solo se puede comunicar desde la abundancia, sino que se puede y se debe también hacerlo desde el otro lugar, la escasez. Esa que puede llegar con problemas socioeconómicos, problemas medioambientales o políticos. Esa que convive con nosotros y cada vez es más visible.

Esta reflexión dio pie al Congreso de Comunicación y Periodismo Gastronómico dedicado a la Gastronomía de la Escasez para el que contamos con las reflexiones de personas como el chef y filántropo José Andrés (fundador de la ONG World Central Kitchen que durante el confinamiento dio tres millones de comidas en nuestro país) y el periodista Martín Caparrós, autor del libro El Hambre, entre otros. Hicimos un llamamiento a periodistas, científicos, chefs, divulgadores para que hicieran sus aportaciones, investigamos algunos temas por nuestra cuenta y la suma de todo se publicó en el número V de The Foodie Studies Magazine, nuestra revista anual de divulgación científica.

Hace tan solo un mes recibí una llamada. Preguntaban por mí. Y sí, era yo. Una voz me dijo: “No la conozco a usted de nada, pero quiero anunciarle que hemos decidido otorgarle el primer premio de la XXVII edición del Premio Nacional de Periodismo Gastronómico Álvaro Cunqueiro”.

Y sí, lloré. No es fácil recibir premios dedicándome a lo que me dedico y menos aún ejerciendo la profesión fuera del mainstream. Y vaya, además, qué premio. El mismo que recibió Néstor Luján, Pilar Cernuda y mi querido Cristino. Y qué honor ser una de las 5 mujeres que en estos 27 años lo ha recibido.

Así sentí el descorche de un nuevo relato que ha evolucionado desde su viveza hacia su madurez. Con el respaldo de la mirada transversal, en la que el periodismo se ejerce con profundidad, compromiso y conocimiento.

¡Salud!