Por qué The Box es el futuro

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Maite Corsín ayuda a bodegas a impulsar sus marcas de vino para vender más. Entiende este producto como un vehículo de comunicación para contar historias de familias, transportar a paisajes y transmitir emociones. Tras veinte años moviéndose como pez en el agua en la industria del vino, hoy dirige Moving wines, la consultora desde donde encuentra soluciones para dar coherencia y reposicionar marcas de vino en el mercado.

“Soy una firme convencida de los clubs de vinos y las propuestas que permiten recibir vinos nuevos en casa. Estados Unidos nos lleva la delantera en costumbres de vino en casa y allí se ha superado con creces ese miedo a no tener tiempo para beber todos los vinos que me llegan, a que me incluyan vinos que no rotan con facilidad o a que no me compensen los gastos de envío.  Voy a exponer algunas razones de por qué estamos algo confundidos y abrumados ante nuestra falta de constancia con este tipo de iniciativas tan visionarias como las que ofrece Bodeboca con su The Box.

  • Ya no hay excusa para beber en casa. Las encuestas no dejan de reflejar la importancia de nuestros hábitos. Abrimos una botella en la cena, un vino mientras cocinamos o como aperitivo. Nada menos que el 30% del aumento del consumo de vino en España se debe a este incremento de tener una botella en casa. En breve llegará el Deliveroo del vino.
  • Nos tenemos que cuidar. El vino es saludable mientras lo bebamos en forma de copa diaria. De lo que ya nadie duda en los círculos científicos es de que nuestra dieta mediterránea tiene mayores beneficios con una copa de vino, sobre todo si es de tinto.
  • La mayoría de vinos que compramos se abren y se beben nada más adquirirlos. Eso de guardar los vinos buenos para el fin de semana o para celebrar la subida de sueldo solo ocurre un 1% de las veces. Las ocasiones de recibir este tipo de cajas sorpresa con vinos con novedad nos facilitan mucho esta tarea de abrir vinos sport para todos los días.
  • Son más que atractivos los conceptos lanzados por The Box como el de vinos florales para la primavera. En todas las cartas de vinos cosmopolitas  se impone una terminología olfativa más didáctica que encaja mejor con nuestro estilo de vida. Se trata de superar de una vez por todas las 3R’s del vino hostelero (Rueda, Rioja, Ribera). ¿Aquí quien manda en la selección de vinos? ¿El bar o usted?
  • Sabemos que el vino es un producto complicado de entender pero también lo es el golf, el iPad o el plato fusión de Dabiz Muñoz. Poco a poco tenemos que ayudar a mitigar el lastre de que “de vinos no entiendo”, porque el vino es igual que cualquier otro producto cultural que requiera un poco de aprendizaje. Nuestro mayor prejuicio es el cerebro, el único que nos impone por error que el vino por encima de los 12€ es caro o que las puntuaciones de un Parker son más fiables que las del equipo de cata de Bodeboca.
  • El aprendizaje del vino crece a medida que nosotros nos atrevemos a descubrir todos tipo de cepas, orígenes, climas o productores. A mí me gusta hablar de que cada vino es un proyecto, una historia y un viaje distinto. Esto, señores, es un hobby muy divertido, como lo es el ciclismo o ver series de televisión.  
  • Dos vinos en una caja al mes es la opción más inteligente para evitarte elegir en el ecosistema de más de 24.000 proyectos con marca. Se ha demostrado que un consumidor que se pasea por una tienda abarrotada de vinos de Rioja y Ribera, termina eligiendo un Burdeos o el Ribera que le suena. Las decisiones funcionan con el piloto de la comodidad.

El cliente como tú es quien debe comentar sus impresiones a la tienda física, online o al bodeguero. Tú eres el auténtico protagonista porque sin ti el vino no se propaga ni se da la oportunidad a muchas bodegas pequeñas de salir a la luz. En el vino pasa como en el “Mercado de Limones” de los coches usados y la teoría económica de George Akerlof: hay productos que son imposibles de valorar por precio porque la calidad no es objetivable ni observable, sólo se pueden recomendar y experimentar.»