Descripción

O Rosal es una de las dos subzonas más prestigiosas de la D.O. Rías Baixas junto al valle del Salnés, y la cuna de este blanco sin crianza en barrica. Elaborado a partir de las variedades Albariño, Caiño blanco, Loureiro y Treixadura, este coupage se muestra muy aromático y fresco. Ideal junto a aperitivos, mariscos, arroces marineros y quesos frescos.

Olga Verde, enóloga de Lagar de Fornelos, lo define así: "un año de maduración pausada y clima cambiante que se traduce en un vino vibrante, complejo y equilibrado. Cada variedad aporta su identidad a un coupage que refleja el paisaje del que nace: frescura, tensión y una elegante expresión mineral, fiel al alma de nuestra tierra”.

Ficha técnica

La bodega
Tipo
Blanco
Añada
2025
Grado
12.5% vol.
Subzona
O Rosal
Variedad
81% Albariño, 12% Loureiro, 5% Treixadura, 2% Caiño blanco
Origen
Rías Baixas

Cata

Vista
Color amarillo verdoso, limpio y brillante.
Nariz
Muy intensa, donde se pueden apreciar las notas aportadas por cada uno de los varietales, tales como las notas de laurel, fruta de hueso y flores acompañadas de fruta blanca y cítricos propias del albariño del Rosal.
Boca
Tiene una acidez vibrante, volumen y estructura, así como la complejidad que le aporta la mezcla, junto con un equilibrio largo y persistente.
Temperatura de servicio
Entre 7 y 10 ºC.
Maridaje
Aperitivos, mariscos y pescados. Recomendado con quesos suaves, comida oriental, arroces, pasta y aves.

Viñedo y elaboración

Nombre
Fincas Silvosa y Viñadeiro
Suelo
Ácidos de textura franco-arenosa con elevada presencia de esquistos.
Vinificación
Se enfría la pasta y se somete a un suave prensado en ambiente inerte para,
a continuación, desfangar los mostos de forma estática. Cada una de las variedades fermenta por separado a temperaturas frescas manteniendo sus características. Al finalizar, realizan el 'coupage' tradicional de O Rosal, donde cada uva aporta su carácter y complejidad. Gracias al excelente equilibrio de los mostos no realiza la fermentación maloláctica, para conservar la acidez natural y vibrante de la añada. El vino permaneció con sus lías finas, con bazuqueos periódicos hasta su embotellado, ganando complejidad y cuerpo y manteniendo la frescura característica.