|
En Galicia, ante la pregunta de si existe el vino ideal, la respuesta siempre será unánime: "depende". Sin embargo, cuando se busca un detalle que no necesite ostentación para demostrar valor, las dudas se disipan. Ese tesoro es Quinta do Sil, el desembarco de Granbazán —referente indiscutible del Salnés— en las tierras de Valdeorras. Una unión que nos regala una Godello desnuda, franca y honesta. Pura sencillez, sin filtros ni artificios, también en su relación calidad-precio. Porque los gallegos tienen razón, disfrutar al máximo sin gastar de más, solo depende de uno mismo.
|