20 razones para beber vino (y ninguna médica)

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Raro es el día en el que no leemos un estudio médico que asegura que el vino tiene algún beneficio para nuestra salud, y nosotros bien que nos alegramos, ya que vivimos de venderlo. ¿Pero realmente son necesarios estos estudios para fomentar el consumo de vino? Nosotros lo tenemos claro: NO.

Existen mil razones aparte de las que puedan darnos investigaciones de la industria sanitaria para abrir una botella de vino y disfrutarlo. A nosotros, a voz de pronto, se nos ocurre una veintena, pero seguro que gracias a vuestra ayuda conseguimos ampliar el listado.

1. Porque está rico

Parece una obviedad pero es cierto. Si habéis escuchado a alguien decir que no le gusta el vino es, simplemente, porque todavía no ha conocido el que mejor se adapta a sus gustos. Siempre hay un vino para cada persona. Bueno, nosotros creemos que más, pero al menos con uno hay que empezar.

2. Porque no existe nada más ecológico

Vivimos en plena fiebre por el real food, ¿pero el real drink?. El vino es una de las bebidas menos artificiales que existen, especialmente cuando hablamos de vinos ecológicos. Puro jugo de uva fermentada de forma espontánea, con la mínima intervención química más allá de la necesaria para garantizar una mínima conservación.

3. Porque es el mejor amigo del foodie

El vino es un alimento más de nuestra dieta mediterránea, y como tal hemos de tratarlo. Además de potenciar una gran cantidad de platos, es muy de agradecer armonizarlo con las elaboraciones idóneas. Con ello gana el vino, gana la comida, gana nuestro estómago y nuestras papilas gustativas.  

4. Porque forma parte de nuestra historia

El vino es casi tan antiguo como nuestra civilización. De hecho existen vestigios que demuestran que ya se elaboraba vino de manera artesanal entre los años 8000 y 5000 antes de Cristo. Con el Imperio Romano, el vino vivió su primera Edad de Oro, ya que los romanos fueron plantando vides por todo su territorio, incluyendo nuestra península ibérica.

5. Porque nos conecta con nuestros orígenes

Hoy en día la mayoría vivimos en ciudades. Urbes donde es francamente difícil encontrar una cepa. Sin embargo cuando viajamos a nuestros pueblos el paisaje nos recuerda hasta qué punto el vino ha estado siempre presente en nuestras vidas. ¿Sabías que se elabora vino en todas la comunidades autónomas de España y que rara es la provincia que no tiene unas cuantas hectáreas de viñas plantadas?

6. Porque genera riqueza en zonas rurales

Los que somos de zonas despobladas sabemos lo importante que es generar riqueza en ellas para que nuestros pueblos no mueran. El mundo del vino juega un importante papel en estos lugares, así que bebiendo vino ayudamos a que se mantenga el empleo en las zonas más deprimidas.

7. Porque es cultura

Sí señores, el vino forma parte de nuestra cultura al igual que Picasso, Cervantes o Camarón de la Isla. Es parte intrínseca de nuestras costumbres y modos de vida, y una parte de nosotros de la que podemos estar orgullosos. No nos olvidemos que España es uno de los tres principales países productores de vino del mundo junto a Francia e Italia.

8. Porque nos permite viajar sin salir de casa

Un buen vino es el que nos transporta a un paisaje, un suelo y un clima concreto (lo que en el mundillo conocemos como terroir o terruño). Gracias a él podemos sentir en nuestro olfato y nuestro paladar los suelos volcánicos del Teide, la brisa de Sanlúcar o la mineralidad de la pizarra del Priorat. ¡Y todo sin salir de casa!

9. Porque es un asunto de familia

El mundo del vino es muy endogámico, y eso provoca que familias enteras se dediquen a elaborar vino. Muchas además consiguen contagiar el entusiasmo del vino de padres a hijos, consiguiendo un legado que dura cientos de años. Sin ir muy lejos, basta darse un paseo por el mítico Barrio de la Estación de Haro y preguntar.

10. Porque siempre da que hablar

No falla. Siempre que decimos que nos dedicamos a esto del vino, se acaba el silencio y mil comentarios y preguntas revolotean a nuestro alrededor. Quien más y quien menos tiene alguna anécdota relacionada con el vino y, sobre todo, muchas dudas e inquietudes que solventar.

11. Porque nos pone de buen humor

¿Habéis visto a alguien con una copa de vino en la mano y cara de pocos amigos? Es difícil, porque el consumo de vino está asociado a momentos de ocio, compañía y celebración, momentos en los que inevitablemente estamos contentos.

12. Porque ninguna mala noticia va acompañada con vino

Aunque algunos lo puedan usar como antidepresivo natural, abrir una botella de vino suele ser sinónimo de buenas noticias. Un fin de semana que empieza, un cumpleaños, un ascenso, un nuevo trabajo, la llegada de un nuevo miembro a la familia, un cambio de casa… Los motivos son tan variados como los vinos existentes para ser descorchados.

13. Porque nos convierte en personas más interesantes

El vino tiene un hilo argumental que no tienen otras bebidas. Es sacar unas copas y descorchar una botella para que las palabras se agolpen en torno a ese momento. La historia de la botella, de su origen, de sus uvas, del elaborador que está detrás de ese vino… Sin duda, saber de vino nos ‘intelectualiza’.

14. Porque (salvo excepciones) es un lujo asequible

Que sí, que existen vinos inaccesibles para el común de los mortales, vinos que cuestan un ojo de la cara y que seguramente nunca disfrutemos, pero afortunadamente son una excepción. En España especialmente tenemos el lujo de contar con cientos de referencias sublimes al acceso de la mayoría de los bolsillos. ¡Celebrémoslo!

15. Porque es un ‘socializador’ de primera

Seguro que has estado en un evento social en el que no conocías a nadie y no sabías cómo romper el hielo con otros invitados. Prueba con el vino, no falla. Todos tenemos anécdotas en este campo, desde el día en el que la abuela se emborrachó con una copa de cava, hasta el día que fuiste de enoturismo a esa bodeguita tan encantadora.

16. Porque tiene su propio ritual

Pocas bebidas tienen a su alrededor un ritual tan sofisticado como el vino. Desde la elección de la botella hasta su apertura, pasando por su escancie y su cata. Es verdad que tanta sofisticación ha alejado a más de uno del vino, pero en esto somos muy claros: lo importante está en disfrutarlo.

17. Porque te hace más listo

¿Sabías dónde estaba la Ribeira Sacra antes de oírlo en la boca de un sumiller?, ¿Habías oído hablar de los sulfitos antes de leerlo en una etiqueta?, ¿Sabías lo que significaba ‘Trocken’ antes de descifrarlo en la botella de un blanco alemán? Beber vino es una clase de geografía, química e idiomas al mismo tiempo, por lo que también te hace más sabio.

18. Porque te hace más guapo

¿Sabías que el vino también se utiliza en tratamientos de belleza y estética? Todo se debe al resveratrol, uno de los polifenoles encargados de dar color y aroma al vino, y que posee un poder antioxidante mucho mayor que el de la Vitamina C o E. ¡Por no hablar de la vinoterapia! Tratamientos de relax con el vino como protagonista que utilizan cada vez más bodegas, centros de spas y balnearios.

19. Porque está de moda

Basta echar un vistazo a cualquier serie del momento para darse cuenta de que el vino es casi un actor más. Desde Tony Soprano a Tyrion Lannister pasando por las maravillosas mujeres de Big Little Lies, todos están en cualquier plano acompañados de una copa de vino, y no son personajes precisamente poco interesantes…  

20. Porque nunca te aburre

Se lo oímos decir a todos los elaboradores con los que hablamos: “a medida que más sabes de vino, más te das cuenta de lo que te queda por aprender”. Y es verdad, el mundo del vino, tanto desde el punto de vista del elaborador como del consumidor, es inabarcable. Si no lo crees, prueba a curiosear los más de 3.000 vinos que tenemos en BODEBOCA. ¡No te aburrirás!