La Forcallà: innovar desde la memoria

|Categoría

La Forcallat tinta, también conocida como Forcallà era una variedad de uva tinta muy extendida en la Comunidad Valenciana antes de la famosa plaga de la filoxera. Comparte con otras variedades minoritarias la misma historia de uva malquerida que se arrancó en su día para dar paso a otras variedades más productivas.

En el caso concreto de la Forcallat, era despreciada por ser de ciclo largo y maduración muy tardía y porque daba menos color y grado alcohólico que la Monastrell. De todo esto se enteró el vigneron Rafael Cambra en un bar y de un dato más que resultó ser crucial. Un matrimonio mayor – ella se llamaba Antonia –  poseía una parcela original de la variedad en Fontanars dels Alforins. Este matrimonio, sin descendencia que se hiciera cargo de renovar la viña, nunca se planteó meterse en los planes de reestructuración del viñedo y dejaron la viña tal y como estaba. Una parcela de 4 hectáreas en la que Rafa Cambra se planteó seriamente explorar sus posibilidades.

Con añadas cada vez más calurosas producto del cambio climático, Rafa recordó también que la Forcallat aguantaba bien la sequía. El hecho de que la uva tuviera menos intensidad de color y menor grado no era un problema, al contrario, es justo lo que se busca ahora en los vinos.

La Forcallat tinta se caracteriza por sus recuerdos a fruta ácida, principalmente cereza ácida pero también pomelo y la naranja sanguina. Un estilo que podría recordar a los amarone italianos. En boca tiene frescura, con taninos pulidos, una trama ligera y recuerdos terrosos que trasladan directamente a su terruño.

Una uva original y distinta, que podréis conocer en La Forcallà de Antonia 2014, el tinto que ha despuntado en las últimas puntuaciones Parker con 93 puntos para un vino de menos de 10 euros. El inconveniente aquí no es el precio, sino su poca producción, por lo que hacerse con alguna de sus botellas no será tarea fácil.