La bodeguita de Jesús, el secreto mejor guardado de Jerez

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Esta tasca es uno de esos lugares que es descubierto por un amigo o familiar y que, en un inmenso acto de generosidad, comparte con nosotros su maravilloso hallazgo.

Lejos del bullicio de la calle Larga y de la Porvera, apenas unos minutos a pie de la rotonda Biarritz, se encuentra un tesoro escondido. La Bodeguita de Jesús está bien guarecida del bullicio y de los turistas y hace las delicias de los lugareños que se acercan hasta esta tasca de barrio, deseosos de probar las tapas jerezanas por antonomasia y los generosos de la casa.

Este bar cuenta con una pequeña bodega en su parte trasera, donde el vino continúa respirando el halo jerezano desde el interior de las botas. De ellas sale el vino que Jesús sirve a sus visitantes y comensales; de la bota al catavinos.

Es el lugar ideal para tocar todos los palos del flamenco vinícola de Jerez en los que el fino, el palo cortado, el oloroso o el Pedro Ximénez son los cantantes solistas. Como acompañamiento resultan perfectas sus variadas tapas de tradición gaditana como los chicharrones, la butifarra (totalmente distinta a su homónima catalana), el morcón y las papas aliñás, siempre acompañadas de picos y regañás de la zona.

No te pierdas…

Una copa del cream de la casa acompañada de una tapa de queso. Una combinación explosiva que te encantará.

Nos gusta porque…

· Cuenta con una carta de generosos de lo más variada y que puede satisfacer a los paladares más exigentes.

· Su ambiente es totalmente tradicional, alejado de modas e imposiciones.

· Sus tapas son realmente ricas, de ejecución sencilla y elaboradas con productos de primera calidad.

Dirección:

C/ Pedro Rodríguez de Raño,15 11406 Jerez de la Frontera

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Vendimiada en Jerez (1989) y criada en Miranda de Ebro. Esta periodista experta en comunicación gastronómica es una loca de los vinos del Marco y de Galicia, aunque también siente debilidad por Rioja y la variedad Riesling. Entre sus pasiones están el ‘baking’, cocinar con la crockpot, el bordado y la elaboración de masas de croquetas, además de ‘vignerones’ como Bertrand Sourdais o Jorge Navascués.