Descripción

Una nueva muestra de lo que son capaces de hacer en el terreno de los espumosos las bodegas riojanas con más tradición e historia. Cava elaborado mediante el método tradicional y con una crianza en rima de un mínimo de 24 meses, es un vino meloso pero fresco a la vez gracias a su gran acidez. Estas características organolépticas provocan una sorprendente sensación de plenitud que invita a seguir bebiéndolo.

Ficha técnica

La bodega
Tipo
Cava
Añada
2022
Grado
12.0% vol.
Subzona
Rioja Alta.
Variedad
70% Viura, 30% Chardonnay
Origen
Cava

Cata

Vista
Brillante color amarillo paja con burbujas finas y persistentes
Nariz
Sutil y complejo con aromas primarios de pomelo, limón y manzana verde complementados por las notas de panadería, brioche, galleta y frutos secos derivadas de su crianza sobre lías.
Boca
Fresco y perfectamente equilibrado con una armonía entre la fruta y la acidez. La burbuja es fina y cremosa, aportando una textura elegante. El final es largo y persistente, dejando un toque cremoso y delicadas notas de frutos secos.
Temperatura de servicio
Entre 6 y 8 ºC.
Maridaje
Ibéricos, pescados y mariscos.

Viñedo y elaboración

Descripción
Los viñedos se localizan en los valles del Oja y del Alto Najerilla cuyas características geológicas aportan una mineralidad destacada y favorece la complejidad aromática de las uvas
Suelo
Arcillo-calcáreos en el valle del Oja y arcillo-ferrosos en el Alto Najerilla.
Vinificación
Tras un proceso de despalillado y un prensado suave los mostos inician la fermentación alcohólica primaria en tinas de madera, donde permanecen en contacto con sus lías hasta finales de abril. Posteriormente se añade el licor de tiraje (mezcla de levadura y azúcar) antes del embotellado, momento en el cual comienza la segunda fermentación que transcurre de forma lenta de 3 a 4 meses a temperatura controlada de 10-11 ºC. Esta fermentación prolongada permite preservar la integridad de las burbujas y obtener una mayor finura en el producto final.
Envejecimiento
El vino se mantiene en rima durante un mínimo de 24 meses lo que favorece el desarrollo de complejidad aromática, notas a panadería y una textura suave. Antes de sellar las botellas con corcho, se realiza el degüelle, momento en el cual se añade el licor de expedición, ajustando así el perfil final del vino.