Rafa Somonte, vigneron entre León y Asturias

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“Nosotros al principio queríamos ser normales, hacer lo que hacen todos; ir al banco, hipotecarnos, plantar una viña y construir una bodega dentro de una D.O…Luego hacer el vino y a partir de ahí, tratar de venderlo ya se vería cómo. Pero por suerte, algo se torció por el camino…”

Tenéis el viñedo en León y elaboráis en Asturias ¿Cómo explicáis esto?

Nosotros traemos la Prieto Picudo de la finca que mi familia tiene en León, concretamente en el pueblo de Valdevimbre, y la elaboramos en la bodega-garage de mi abuelo en Valdesoto, Asturias. A la gente le parecerá extraño este sistema de funcionamiento pero no hemos inventado nada. En Francia existen desde siempre los “garagistes”; en Portugal cultivan la uva en el Alto Douro y luego la llevan a elaborar a Oporto y los mejores vinos de California o Australia son elaborados en pequeñas “boutique wineries” al margen de todo.

¿Por qué elegiste la Prieto picudo? 

Cuando yo empecé a elaborar vinos de forma independiente, la Prieto picudo era una de las variedades más desconocidas en elaboración de tintos.  Además, daba la casualidad de que la Prieto Picudo aparte de ser poco explorada, era muy cercana a mi familia y a mi casa, así que le fui cogiendo cariño y, tras las primeras pruebas que hice en 2008, encontré calidad y además que los vinos gustaban. Esto es lo que me llevó a apostar por ella.

Eres la tercera generación de una familia de vinateros ¿en qué momento decides dedicarte al vino?

Yo empecé en el vino prácticamente sin querer. Aunque nací entre vinos, no tuve un inicio consciente porque ya desde pequeño mi abuelo y mi familia tenían negocios de embotellado de vinos. Terminé en el sector porque es lo que sabes hacer de memoria y porque es lo que se te da bien desde pequeño. Sin embargo, mi padre siempre tuvo mucha inquietud porque yo aprendiera otras formas de elaboración y otras formas de tratar los vinos. En definitiva, que me empapara  del sector del vino y no solo de lo que había en casa. Por esta razón me formé y trabajé para otras grandes bodegas fuera de España.

¿Qué has aprendido de tus experiencias en las otras bodegas?

Aparte de lo que aprendí en casa, de todos los sitios en los que he trabajado he podido incorporar cosas para mi proyecto personal. Un trato exquisito a la viña en la Rioja con Andrés, el padre de Benjamín Romeo; en Nueva Zelanda, donde aprendí a trabajar con gases (argón, nitrógeno) para evitar los químicos, procesos y productos que en la vieja Europa no se usan.