La mineralidad en los vinos

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Andrew Jefford, en su libro Gustos y estilos del vino (Blume, 2002) apunta que “beber un vino es como degustar una copa de Geología”. En el Priorat, esta afirmación parece cumplirse en muchas ocasiones. Las notas de cata de los vinos prioratinos suelen coincidir en resaltar la mineralidad como una nota distintiva.

Un reciente estudio , sin embargo, ha rechazado que lo que identificamos como notas minerales en cata (pedernal, fósforos,…) proceda directamente de los suelos en los que se asientan las viñas, y apunta a que se deba más a las prácticas de viticultura y enología utilizadas para elaborarlos.

Sea como fuere, el Priorat es uno de los polos de la llamada “mineralidad en los vinos”. Un término que al parecer comenzó a usar el crítico Robert Parker hace un par de décadas y que se predica también de los vinos del vecino Montsant y de otras zonas de España, como Ribeira Sacra o Bierzo.

En el Priorat nos encontramos viñas asentadas sobre suelos poco profundos, en los que la roca madre se halla a 15 cm aproximadamente. Sus tierras están compuestas por la disgregación de pizarras, concretamente unas piedras laminares de color cobrizo llamadas licorellas. Hasta cuatro tipos pueden encontrarse en los suelos del Priorat, según nos describe el propio Consejo Regulador en su web: Pizarra básica, pizarra gresosa (o sauló), pizarra del devoniano y filita o “pizarra moteada”.

Sobre la licorella, la misma fuente apunta “que el origen de la palabra está vinculado a la expresión llècol, que significaba humor, gusto y pastosidad sabrosa, y cuya etimología proviene del celta likka, que quiere decir piedra. Piedra, gusto, pizarra, licorella, todas estas palabras acaban convirtiéndose en sinónimos en el Priorat.”- concluyen.