Guía rápida para introducirse en los vinos de Jura

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Si preguntara a cualquier aficionado al vino que me dijera 5 regiones vinícolas de Francia estoy segura que ninguno me diría Jura. La más pequeña y la que más pasa bajo el radar de lo mainstream, tiene encantadores vinos atípicos y mucha historia que desgranar. Veamos algunas de ellas para que descubras esta fascinante región y te conviertas en el próximo juralover.

De Jura dice la gran catadora Jancis Robinson, a la que cito textualmente “Es una región de exuberantes tierras de cultivo a la que le debemos la palabra jurásico, el queso Comté y, hasta finales del siglo XIX, grandes cantidades de vino, tanto como el producido en Borgoña”. 

Lo primero que se debe saber es dónde está en el mapa de Francia. Jura se sitúa al este de Borgoña y dada esta afortunada cercanía, comparte algunas variedades como la Chardonnay y la mítica Pinot noir, así como un cierto estilo “ligero” en los vinos. 

Mapa de Jura Tourism

De pequeño tamaño (desde Arbois en el norte hasta Lons-le-Saunier en el sur cubre apenas 40 km), cuenta con 7 denominaciones: Crémant du Jura (espumosos), Macvin (vino de licor), Côtes du Jura, Château-Chalon, l’Etoile, Arbois y Marc du Jura (brandy) y atesora tan solo una centena de bodegas, casi todas ellas pequeñas y familiares, de auténtico vigneron

Por desconocimiento, y aunque ahora esté de moda, se podría pensar que es una zona emergente, pero nada más lejos de la realidad. El viñedo de Jura se remonta a la antigüedad. En el siglo XIX, antes de la crisis de la filoxera, contaban con más de 40 variedades de uva y unas 20.000 hectáreas de viñedo. Actualmente no llega a las 2.000 hectáreas y sus variedades autóctonas se limitan a las tintas Poulsard y Trousseau y la blanca Savagnin, de la que tenemos que hablar en detenimiento. 

La exótica Savagnin se encuentra únicamente en Jura. Esta uva de piel dura y gruesa encuentra su máxima expresión en suelos calizos de margas grises y azules. Se vendimia tarde, casi con las primeras heladas y su riqueza en azúcares y acidez es tal que permite a los enólogos hacer virguerías con las vinificaciones. 

Una uva que es capaz de entregar blancos secos, extremadamente tensos y con una enorme capacidad de guarda y también blancos con crianza biológica como los Vin Jaune o vino amarillo, que envejecen durante seis años o más bajo una delgada capa de levaduras en barricas parcialmente llenas. Velo de flor que os tiene que sonar gracias a Jerez, pero que en el caso de Jura es más fino, crece más lento y muere antes.

Esto si el elaborador no recurre al método «ouillage«, para llenar la barrica a medida que el vino se evapora, dando lugar a blancos que son florales, finos, elegantes y minerales. Y cuando se deja que la oxidación natural haga su trabajo se denominan “tradition” y aparecerá en la etiqueta. En este caso el vino se lleva a una oxidación controlada para entregar un blanco poderoso, con aromas de frutos secos como las nueces y especiados. Los blancos ouillage son principalmente de Chardonnay y los tradition una mezcla de Chardonnay y Savagnin (o Savagnin solo).

Para finalizar, no podía dejar de comentar que los vinos de Jura se encuentran entre los más versátiles a la hora de hacer maridajes asombrosos. Solo por empezar, acompáñalos como aperitivo con cualquiera de los quesos de la zona: Comté, Morbier o el Bleu de Gex.

Comté y Vin Jaune en Château-Chalon © Nicolas Gascard / Jura Tourisme

O elígelos para acompañar una fondue, un capón de Bresse, caracoles, ancas de rana y pescados de río. El placer está servido.