Familia Fernández, vignerons en Castrelo de Miño

|Categoría

“Llevamos casi 100 años elaborando vino, desde que nuestro abuelo Severino comenzó en esto. Para ello disponemos de una región especial, pues siendo atlántica llega a alcanzar los 45 grados en verano, y una variedad muy típica de la zona como la Torrontés, con la que hacemos un monovarietal único en el mundo”

¿Qué tiene Ribeiro para que descubramos tantos Vignerons aquí?

El Ribeiro no es una fábrica de vino, es el arquetipo de elaboradores artesanales, de pequeña y mediana producción. Se podría decir que es la Borgoña de España por la ubicación de los viñedos, por su carácter minifundista y por su microclima. En el Ribeiro podrían distinguirse fácilmente 3 grandes subzonas y además tiene arraigo, puesto que es una de las denominaciones vinícolas más antiguas de España.

¿De dónde surge el nombre de Cunqueiro?

Surge del apodo que tenía nuestro abuelo. Él se llamaba Severino Fernández pero todos lo conocían como Cunqueiro. Hacía los típicos cuencos que se utilizaban para comer y beber y de ahí viene el nombre. Aunque hay otra versión, y es que nuestro abuelo era corredor de vinos, y esta figura siempre llevaba consigo vinos una taza que aquí en Galicia llamamos “cunca”, y que sirve para ver el color del vino. Al principio la bodega se llamaba bodegas Severino, pero luego se cambió a Cunqueiro porque todo el mundo lo llamaba así. Luego su hijo (nuestro padre) también trabajó con él hasta que falleció hace solo dos años.

Y ahora vosotros sois la tercera generación…

Severino y yo (Óscar) llevamos trabajando en la bodega unos 15 años. Yo me dedico a la enología después de haber estudiado en la Escuela de Requena, y Severino estudió Económicas y se dedica a la administración de la empresa. Después mi hermano César y mi primo Iván entraron en la bodega hace solo un par de años. César lleva los temas de marketing y comercialización e Iván es el responsable técnico, se encarga de cuidar el viñedo.

¿Habéis tenido la presión de mantener el nombre de vuestro abuelo?

Eso siempre está ahí. Llevamos casi 100 años desde que nuestro abuelo comenzó a hacer un vino que siempre ha estado muy bien considerado en la zona. Además como vas con los tiempos, presión siempre tienes porque debes mantener el nivel de los vinos pero adaptándote siempre a las costumbres y a los gustos de la época. Ahora por ejemplo gustan los vinos más suaves, sin una acidez tan marcada, y te tienes que adaptar a ello.

¿Cómo surgió la idea de hacer el vino Mais de Cunqueiro?

Mais de Cunqueiro surgió en el año 2000. Todos los años hacemos vinificaciones experimentales en pequeñas partidas. Hice una solo con la variedad Torrontés y al final salió un vino con muy buen resultado. Al principio iba a ser un vino tinto, pero no cuajó como nos gustaba y salió el blanco. Después compramos el viñedo Erbedeira, y con las uvas de esa viña todavía se mejoró el resultado del vino experimental que habíamos hecho con la Torrontés inicial. El nombre se puso con la idea de dar al vino el carácter exclusivo que tiene dentro de nuestro portfolio.

Llama la atención que sea elaborado únicamente con una uva tan minoritaria como la Torrontés…

Lo hacemos con esa variedad porque es muy antigua y típica de esta zona, lo que pasa es que no existen vinos monovarietales con Torrontés porque es una uva compleja de trabajar al tener mucho corrimiento de fruto y ser más sensible a las enfermedades que otras. Además es de ciclo corto, por lo que madura más pronto que el resto, y como se suele encontrar en la viña mezclada con otras como la Treixadura, cuando esta última está en su punto óptimo de maduración, la Torrontés ya está pasificada. A pesar de toda la dificultad, es resultado es muy agradable pues es una variedad muy floral, prima hermana de la Godello. Produce más cantidad de glicerina y aporta mucha untuosidad en boca.