Bodegas que encontrarás en monasterios

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Si algo hay que el mundo del vino debe reconocer a los monjes durante la Edad Media es su labor de preservación de la cultura del vino. Distintas órdenes religiosas han cultivado la vid siglos atrás. De hecho, fue el monje benedictino Dom Pérignon quien descubrió el método champenoise en la abadía de Hautvillers, que hoy es el sello de la casa Moët & Chandon.

En España también hay bodegas ubicadas dentro de monasterios. Es el caso de Barón de Ley, la bodega riojana ubicada en Mendavia, en la frontera de La Rioja con Navarra, donde habitaron los monjes benedictinos, la misma orden a la que pertenecía Dom Pérignon.

Otras órdenes como la de los cartujos vivieron donde hoy tiene su actividad enológica la bodega Scala Dei, en Priorat. Hoy está considerada una de las pioneras bodegas en embotellar vino en esta región catalana. En este lugar, allá por el siglo XIII, los monjes ya dejaron por escrito cuáles eran las variedades que mejor se adaptaban a la tierra.

En la región de la Ribera del Duero encontramos Abadía Retuerta, donde residieron los monjes de la orden de San Norberto. Esta fue una de las bodegas pioneras en España en plantar las primeras variedades francesas traídas desde Borgoña por el segundo abad. Hoy, es considerada pionera en Europa por haber diseñado y patentado el método ecológico de vinificación por gravedad.

También cerca de Valladolid se ubica La Mejorada, un monasterio jerónimo que fue lugar de encuentro en el siglo XV y XVI. Los reyes católicos, Carlos V y Felipe II lo visitaron con frecuencia. En la actualidad, el equipo técnico de esta bodega está compuesto por profesionales de primer nivel que aportan su experiencia a otras grandes como Chateau d’Yquem, en Sauternes, o Penfolds, en Australia.

Ronda es otro lugar donde poder visitar una bodega que fue monasterio. Se trata de Descalzos Viejos, el que fue un convento trinitario del siglo XVI construido sobre una antigua ermita. Está ubicado a las afueras de la ciudad, en las faldas del desfiladero Tajo de Ronda.

Todos ellos son lugares recónditos que los monjes eligieron para consagrarse a sus oraciones. Hoy en día, son templos del vino donde seguir alimentando el espíritu.