Vinos de Martínez Lacuesta
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Localización y otros datos de interés
Martínez Lacuesta
Paraje de Ubieta s/n
26200 Haro La Rioja
España
Año de fundación
1895
Riojanos antes de que existiera el Rioja
Félix Martínez Lacuesta empezó con sus hermanos vendiendo vinos y gaseosas en la calle de la Vega, en Haro. Corría el año 1895 y desde esa fecha la bodega Martínez Lacuesta sigue perteneciendo, única y exclusivamente, a esta familia.
Bodeguero, abogado, político y publicista, Félix Martínez Lacuesta (Haro, 1873-1922), el fundador de la bodega Martínez Lacuesta, fue también el primer presidente de la Asociación Nacional de Viticultores e Industrias del Vino, así como del Sindicato de Vinos de La Rioja, y uno de los precursores del Consejo Regulador de la D.O. Rioja, representando a los bodegueros. La denominación no se haría oficial hasta 1926 y sería en parte gracias a sus esfuerzos.
En 1902 se trasladan a la calle La Ventilla 71, lugar desde el que se elaboraron vinos durante 107 años. Una centenaria bodega que quedaría engullida por el crecimiento de la ciudad de Haro, motivo por el que se decidió edificar una bodega extramuros de la ciudad. Un edificio moderno que, sin embargo, rezuma historia por todos sus poros.
En 1937, un catalán de origen suizo que escapaba de la Guerra Civil fue ayudado por la familia Martínez Lacuesta y él, en compensación, les enseñó a elaborar vermut con una fórmula propia que finalmente compraron. Desde entonces, siguen elaborando vermut y vinos a la manera de sus antepasados, con trasiegas manuales, un cuidado exquisito con las maderas y con la misma esencia e ilusión que el primer día.
El patrimonio vitícola de la casa se asienta en el entorno privilegiado de Haro, Briñas, Briones, Gimileo, Ollauri y Villalba de Rioja, en pleno corazón de la Rioja Alta. Martínez Lacuesta combina la explotación de sus viñedos propios con el control técnico de casi 100 hectáreas cultivadas por viticultores históricos de la zona, asegurando una materia prima de calidad constante. Destacan fincas emblemáticas como Peciña, un terruño arcillo-calcáreo exceptional en las faldas de la Sierra de Cantabria, o parcelas en parajes míticos como Harina, Dondón y Las Cuevas, donde las viñas viejas expuestas a un clima atlántico-mediterráneo aportan una frescura y una tensión ácida idóneas para la larga guarda.
Las variedades autóctonas constituyen el alma inquebrantable de este mosaico de suelos. La Tempranillo ejerce como columna vertebral de sus ensamblajes aportando estructura y finura, secundada magistralmente por la Garnacha (que aporta jugosidad y fruta), la Mazuelo y la Graciano (claves para la longevidad por su acidez y complejidad aromática). De este abanico de castas y de una rigurosa selección de pagos nacen vinos de enorme equilibrio, donde la fruta madura se engalana con matices de especias, finas maderas, cuero y notas balsámicas. Desde sus crianzas y reservas hasta sus grandes colecciones de autor, la casa demuestra que la fidelidad al terruño no está reñida con la precisión enológica contemporánea.
El estilo de Martínez Lacuesta es un tributo vivo a la elegancia clásica de Haro, el corazón histórico de la Rioja Alta. En sus instalaciones, la bodega mantiene de forma escrupulosa el método de elaboración que cimentó el prestigio de la región: la fermentación en depósitos de tamaño reducido y una crianza paciente en barricas, principalmente de roble americano seleccionado. Fieles a la artesanía de antaño, las trasiegas manuales por gravedad de barrica a barrica —realizadas cada seis meses— continúan siendo el pilar fundamental para limpiar y oxigenar el vino de manera pausada. Este proceso minucioso otorga a sus tintos esa finura aromática, sedosidad en boca y longevidad legendaria que caracteriza a los grandes clásicos riojanos.
Hablar de Martínez Lacuesta es hablar también de uno de los capítulos más fascinantes de la historia del vermut en España. Elaborado de forma ininterrumpida desde 1937, su afamado Vermut Martínez Lacuesta se produce a partir de un vino base de gran calidad infundido con decenas de plantas aromáticas y hierbas naturales, siguiendo exactamente la misma receta secreta que la familia adquirió a aquel sabio elaborador en plena Guerra Civil.
La maestría de la casa alcanza su cénit con la crianza de este aperitivo en barricas de roble americano, dando lugar a joyas pioneras como su Vermut Criado en Barrica o sus ediciones especiales envejecidas en maderas de acacia o roble francés. Un perfil complejo, amargo y balsámico a partes iguales, que ha convertido a la firma jarrera en un referente absoluto del vermut patrio. Más de un siglo después de su fundación, la familia Martínez Lacuesta sigue defendiendo con orgullo la autenticidad de una saga que no solo vio nacer la D.O.Ca. Rioja, sino que ayudó a escribir sus páginas más gloriosas.
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