Entrevista con Viticultores Independientes en Rioja (VIR)

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Hace unas semanas se presentó en redes sociales el colectivo Viticultores Independientes en Rioja (VIR), un grupo formado por 38 bodegas riojanas procedentes de 18 pueblos que se unen para defender y poner en valor “la diversidad, el arraigo al territorio, la escala humana y la identidad de sus proyectos”. El próximo 2 de marzo celebrarán en Madrid su primer encuentro, en el que profesionales y aficionados podrán conocer de primera mano esta iniciativa y los vinos de cada bodega a través de sus propios elaboradores. 

Hemos tenido la suerte de charlar con tres de sus representantes para conocer los detalles de esta iniciativa que está levantado el interés de todo el sector. Contamos con Vicky Fernández (Vignerons de la Sonsierra), Ricardo Fernández (Abeica) y Alain Quintana (Familia Quintana).

¿Por qué nace VIR?

Ricardo: Nace por una necesidad y una oportunidad para juntar a mucha gente que se lo curra día a día y que da la cara con sus vinos. Es un pensamiento colectivo entre todos, cada uno en su estilo, en su pueblo y en su viña, para transmitir muy bien el origen a través del vino. Tenemos la necesidad de dar a conocer cosas interesantes.

Vicky: En Rioja hay un compromiso grande con sacar el vino adelante, proyectos grandes y pequeños, pero en este grupo somos proyectos estrictamente ligados a la tierra y a la viticultura. Nosotros trabajamos nuestras propias viñas, interpretamos los vinos para mostrar el paisaje. Nos llamamos independientes en el sentido de que no dependemos de nadie más por encima; somos proyectos pequeños, familias pequeñas o proyectos personales ligados a la tierra. Queremos alzar la voz todos juntos porque cuando eres pequeño es difícil tener visibilidad, sobre todo en un región tan grande como Rioja que tiene más de 700 bodegas. Si somos más y hacemos ruido juntos va a ser mejor para la región y va a mejorar el interés del exterior en la región. Este es un proyecto lleno de generosidad y solidaridad.

Alain: Se hace para reivindicar que en Rioja se hacen cosas muy chulas. A veces parece que solo lo dicen prescriptores como Atkin y que solo lo saben ellos. Es una verdad que está escondida y que tenemos que dar a conocer.

¿Qué objetivos os marcáis y qué defendéis?

V: Hace un par de años hubo un germen, una reunión a la que se nos invitó a varios bodegueros para hacer algo juntos y dar un golpe sobre la mesa, luchar, unirnos y reivindicar una región que se lo merece y que parece en ocasiones que se ha desvirtuado. Pero ese no era el momento, había demasiadas exigencias. Teníamos que empezar por algo y dijimos “vamos a empezar por un evento”, vamos a hacerlo de una vez. 

Este movimiento tiene que ser aspiracional. Para que los jóvenes se animen a unirse a nosotros y para que los que están en la zona de confort se atrevan a reinventarse. 

A: Yo como objetivo me propongo aprender. Llevo un par de años haciendo vino y soy un recién nacido como quien dice. Tener ahora esta experiencia comercial, que es la parte que me cuesta más, es una oportunidad para aprender. 

V: Como hay personas que están muy arraigadas a la tierra y están todo el día en la viña les falta esa parte comercial, ese salir a buscar al público. Hay que salir y mostrarse para ganar confianza.

Imagino que un movimiento como este nace de un descontento, ¿contra qué os reveláis?

V: No nos revelamos, pero puede causar un descontento cuando quieres definirte en un tipo de elaboración más artesanal o más implicada y hay otra parte que puede sentirse un poco ofendida. 

La comunicación en una empresa grande lo tiene más fácil que nosotros porque económicamente tienes más acceso. Cuando estás tú solo cuesta y tienes estas herramientas: soy artesano, soy elaborador y defiendo mi región. 

R: Siempre va a haber gente que se sienta ofendida hagas lo que hagas, pero es la primera vez que se hace un evento así fuera de Rioja, ya que contamos con bodegas que están fuera de la denominación de origen. No hemos puesto límite político, queremos hablar de una región y de sus vinos. Contamos con vinos y tipos de elaboraciones completamente diferentes, no es que todos hagamos un patrón marcado. Lo más importante y lo más bonito es ver esa diversidad. 

V: El objetivo es mostrarnos y comunicar que tenemos otra visión de Rioja.

¿Cuál ha sido la reacción del sector desde que VIR se dió a conocer el 3 de enero?

R: La parte comercializadora y de aficionados al vino lo ha recibido muy bien, la respuesta ha sido maravillosa. Hay mucho interés y mucha alegría por el evento. En la parte de los productores hay a quien le parece genial y con interés por participar en el futuro y a quien le parecerá mal. 

Este colectivo está formado por 38 bodegas. ¿Qué se tuvo en cuenta para formar este grupo? ¿Las bodegas tenían que cumplir con ciertas características? 

V: Lo más importante de todo es la calidad de los vinos y tener un proyecto de calidad, es importante; pero no hay nada definido. Cuando nos sentamos para crear esto salían los nombres al unísono, sabíamos quien no podía faltar.

A: Yo tuve suerte y fui uno de los invitados, cuando me llamaron estuve encantado y agradecido.  

Foto de familia de Viticultores Independientes en Rioja (VIR)

¿Qué aportáis los más jóvenes a esta iniciativa y qué aportan los miembros con más experiencia?

A: Tampoco hay tanta diferencia, la visión de todos está centrada en hacer vinos de calidad, en el territorio y en fomentar el amor por la tierra. 

V: Hay bodegas que llevan más tiempo en el mercado y con una historia de peso, como Artuke, que nos decían que estaban deseando que ocurriera un movimiento como este. Por otro lado está el proyecto joven que da mucha chispa y mucha ilusión. 

R: Pasa como con los artistas, que elaboradores que están muy asentados compartan cartel con gente con menos tiempo de trayectoria es muy importante. Es un chute de energía brutal.

V: Yo lo pienso y me emociono. Cuando empezamos, muchas de estas personas eran auténticos referentes, casi inalcanzables. Es una pasada convocar a gente como Abel Mendoza, que habrá quien piense que lo tiene todo hecho y que igual ni lo necesita… es una emoción contar con él. Es increíble tener a todas las generaciones juntas.

¿Diríais que hay elementos comunes en los vinos de las 38 bodegas?

R: Hay elaboraciones muy diferentes, pero todos queremos transmitir nuestro origen, nuestro pueblo, nuestra parcela… Ese es el hilo conductor.

V: Para mí son vinos con alma. Tienen el alma del productor. 

¿En qué punto consideráis que se encuentra Rioja?

V: Un poco difícil. Los que hemos empezado hace poco y viajamos fuera nos encontramos con muchas barreras por la imagen que tiene Rioja de vino aburrido o clásico. Nuestros distribuidores tienen que pelear mucho para que se entienda que hay una nueva ola en Rioja. 

R: La imagen que tiene Rioja es un problema para abrir nuevos mercados, aunque cuando nos prueban se abren las puertas. En cambio, a nivel de productores y de momento vitícola, no hemos tenido un momento tan bonito nunca. A finales de los años 90 hubo un gran momento, pero ahora se están haciendo los mejores vinos de nuestra historia y también los más diversos. 

¿Qué idea creeis que tiene el consumidor de vino sobre Rioja a día de hoy? ¿Es consciente de la cantidad de estilos que ofrece?

R: Al 100% no. 

V: Ni siquiera los prescriptores. A día de hoy nos preguntan por proyectos para descubrir que sean como los nuestros. Conocen cuatro o cinco, pero les puedo decir casi cincuenta. Ese fue el clic, la gente no sabe lo que se está cociendo. 

¿La labor del viticultor está bien valorada a día de hoy o creeis que falla algo en el modelo actual?

R: En el modelo tradicional no está para nada valorada. El oficio del agricultor y su forma de vida está mal vista, pero también creo que el sector se tiene que profesionalizar en términos generales. El buen agricultor, además de trabajar bien la viña, debe estar al día y debe tener el gusanillo de tener la mejor uva para hacer el mejor vino.

A: Para ser un gran viticultor hace falta ser un gran profesional. Cualquiera no vale para el campo, hay que ser curioso y tener vocación. 

V: Hay de todo. Hay mucha exigencia a muchos viticultores, pero tampoco está bien recompensado. Para tener la mejor uva hace falta una unión entre el enólogo, la bodega y el viticultor. En nuestro caso se da, en la mayoría, que esto lo hace una misma persona, pero cuando no es la misma tiene que haber mucha conexión y que el trabajo esté bien pagado. También es importante la profesionalización; se romantiza mucho el tema del vino y la viticultura, pero esto es muy duro.

A: El viticultor es muy importante en la cadena de valor, pero es la persona menos valorada. Si tienes la suerte de emprender tu proyecto y defender tu trabajo sí merece la pena.

¿En qué otra zonas de España (o del mundo) pensáis que se está haciendo un buen trabajo y tenéis como referente? En cuanto a reconocimiento, percepción, condiciones de trabajo…

V: Toda la revolución que ha habido en Bierzo, una zona bastante olvidada hace años. Galicia, Penedés, Priorat… Al final son zonas en las que se han juntado para reivindicar y dar valor, por ejemplo, a un paraje o para unirse como asociación. Siempre está la unión.

A: Igual digo algo obvio, pero en la Borgoña llevan 200 años haciéndolo bien y siguen haciéndolo bien. Es un referente y un modelo a seguir.

Seguro que entre las 38 bodegas tenéis muchísimos puntos en común, pero… ¿hay algún tema que genere debate o falta de acuerdo?

V: Como en todos los grupos, siempre hay líderes y hay quienes se dejan llevar, pero si algo no le parece bien a alguien se comenta con respeto. 

R: Todas las decisiones se han tomado de forma bastante democrática. Todo el mundo quiere participar y trabajar.

A: Todos vamos a defender nuestra casa, vamos a favor de obra. Esto influye en que todo vaya bien.

¿Estáis abiertos a que en el futuro entren más bodegas dentro de VIR?

V: Sí, esto tiene que ser algo aspiracional. Vamos a ir poco a poco y queremos ir creciendo con el tiempo.

El 2 de marzo os presentais en sociedad en Madrid, ¿a qué tipo de público queréis llegar en vuestro evento de presentación? 

R: Todo tipo de público: profesionales, prescriptores de cualquier nivel y aficionados, que al final son los más importante.

V: A mi me gustaría llegar más allá, quiero hacer ruido en el resto del mundo. Que la noticia llegue a California. 

Y el día después, a partir del 3 de marzo, ¿qué vais a hacer en VIR? ¿Tiene intención de ser un movimiento que tenga recorrido en el futuro?

V: Sentarnos. Sentarnos a poner puntos en común para seguir dando forma a esto. No nos juntamos solo para hacer un evento, la idea es hacer algo más importante a futuro. 

¿Qué titular soñáis conseguir con este evento?

V: Un momento único en la historia de Rioja.

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De Málaga, amante del vino y la comida en general, y de la manzanilla y los torreznos en particular. Publicitario de formación y profesión, dejé el mundo de las agencias de publicidad para entregarme a una pasión: la comunicación del universo vinícola.