Un espumoso que dio la campanada en los premios Decanter
Esta casa ubicada en el pequeño pueblo de Barbonne-Fayel sorprendió en los Decanter Awards de 2020 al colarse entre las 20 mejores burbujas del certamen, compitiendo con otros 1.677 espumosos de todo el mundo.
La historia de esta maison es un homenaje a la nobleza del vino francés, tomando su nombre de Luis XIV, el Rey Sol, y de los monarcas que hicieron del champagne el acompañante predilecto de la corte.
Esta voluntad de distinción se traduce en una filosofía que busca el equilibrio perfecto entre la potencia tradicional y un refinamiento contemporáneo, capaz de elevar cualquier momento a la categoría de celebración real.
Bajo la dirección de una familia comprometida con la excelencia, el proyecto se asienta sobre Chatet, la parcela más antigua y emblemática de la explotación. Es en este rincón histórico donde la experiencia se transmite generación tras generación, asegurando que cada botella sea una expresión fiel de sus raíces. La pasión de sus creadores es el motor que impulsa una producción limitada y meticulosa.
Ubicados en la zona meridional de la Marne, los viñedos de Barbonne-Fayel gozan de un terruño singular que aporta una mineralidad distintiva. La bodega trabaja con maestría las tres variedades reinas de la región: la elegancia de la Chardonnay, la estructura de la Pinot noir y la frescura frutal de la Meunier. Esta diversidad les permite diseñar cuvées de gran complejidad y una tipicidad territorial envidiable.
Lo que realmente hace diferencial a Louis de Chatet es su capacidad para emocionar a través de la armonía. Desde sus potentes rosé de saignée (rosados de sangrado) hasta sus exclusivos blanc de blancs (blanc de blancs) de viñas viejas, cada vino destaca por su textura flexible y una longitud en boca que perdura. Son champagnes con alma, donde la tradición del vino que se denominó de reyes se encuentra con la pureza de un paisaje único.
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