Contra los foodies, el manifiesto gastro de Juan Manuel Bellver
Más de tres décadas largas han transcurrido desde que el añorado escritor, maestro de periodistas y reconocido gastrónomo Manuel Vázquez Montalbán publicara Contra los gourmets, ensayo en el que, además de repasar la historia y evolución de la cocina, reivindicaba con su personal humor el placer de comer como un saber profundo y arte necesario frente al esnobismo y la pretenciosidad. En plena era del caprichoso algoritmo y las redes sociales, Juan Manuel Bellver recoge su testigo en Contra los foodies y otros textos comestibles, en lo que muchos ya califican de auténtico manifiesto contra la impostura gastronómica.
Como Vázquez Montalbán, Bellver tira de ironía, conocimiento y sabiduría en Contra los foodies para desmontar el hueco postureo “instragrameable” que hace del mundo gastro un espectáculo artificioso y mero consumismo.
El autor contrapone al foodie y a su hedonismo vacuo la figura del gastrónomo, aquel que para forjar su criterio “escarba en las raíces”, atesora lecturas contrastadas, conocimiento exhaustivo del producto y las técnicas, y la experiencia de haberse sentado en las mejores mesas.
Conceptos como “la cocina del tiquitaca”, la viralización de alimentos (leáse el omnipresente pistacho) o el supuesto origen vasco de la paella asaltan sus páginas en un relato entretenido que llama a la reflexión frente a la superficialidad insustancial y sin argumentación que impera en la redes.
Ficha técnica:

Contra los foodies
Autor: Juan Manuel Bellver
Ilustraciones: Carlos Baonza
Editorial: Siruela
Año: 2026
Páginas: 256
PVP: 21,95€
Madrileña de Aluche de cuna y militancia, licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense y, desde noviembre de 2019, miembro del equipo de Contenidos de Bodeboca. La mayor parte de mi trayectoria laboral ha estado ligada a la información local de mi ciudad en prensa escrita y radio. La casualidad (¿o causalidad?) hizo que cambiara ruedas de prensa, plenos municipales y visitas de obras por historias de bodegas, variedades de uvas y notas de cata con palabras mágicas como sotobosque. Viajar, el mar con los míos, los días soleados, perder la noción del tiempo en un museo y las canciones de siempre de Calamaro, U2 o Bruce Springsteen, son algunas de mis cosas favoritas. Y, por supuesto, si se dan acompañadas de vino, la perfección.
