Productos de Roger Viusà
Localización y otros datos de interés
Año de fundación
2002
Honestidad viñadora en el Alt Empordà
En el agreste paisaje del Alt Empordà, entre el influjo de la tramuntana y los suelos pizarrosos, Roger Viusà regresa a la tierra para interpretar el terruño desde la honestidad y una sincera artesanía.
Roger Viusà no necesita presentaciones en el panorama enológico internacional. Tras alzarse como Mejor Sumiller de Europa y Segundo Mejor del Mundo, y tras convertir el templo gastronómico Plaça del Vi 7 de Girona en un santuario hedonista imprescindible, decidió dar el paso definitivo de vuelta al origen.
En 2022 inició su proyecto más íntimo y personal. Dejó a un lado el rol exclusivo de catador e intérprete para asumir con humildad el oficio de viñador, rescatando viejas cepas olvidadas en los municipios gerundenses de Vilamaniscle y Vilajuïga con el fin de embotellar el paisaje sin artificios.
El viñedo se extiende a lo largo de apenas dos hectáreas y media de parcelas históricas plantadas entre 1952 y 1956. Asentadas sobre laderas escarpadas de licorella y pizarra pura, estas viñas viejas desafían el soplo continuo del viento del norte a los pies de la sierra de l'Albera.
En este rincón donde los Pirineos se funden con el Mediterráneo, el trabajo de campo se desarrolla bajo una viticultura respetuosa de corte biodinámico. Las labores prescinden de tratamientos de síntesis, buscando siempre que la planta hable por sí sola y exprese la mineralidad y la salinidad inherentes a este terruño luminoso.
En bodega, ubicada en Vilamaniscle y compartiendo complicidad técnica con su amigo y enólogo David Pujol, la consigna es la mínima intervención. Se trabaja con levaduras indígenas, fermentaciones espontáneas y recipientes neutros como barricas usadas y tinas que no enmascaren la pureza varietal.
La producción es forzosamente pequeña y exclusiva, alcanzando apenas entre 5.000 y 6.000 botellas al año. Cada partida refleja un cuidado meticuloso y artesanal, respetando los tiempos que la propia naturaleza exige para asentar cada trago.
Bajo una filosofía inspirada en la Borgoña más clásica, Roger organiza sus vinos en tres niveles conceptuales: parcelas singulares, vinos de pueblo y de comarca. Las uvas autóctonas como la Cariñena, la Cariñena blanca y la Garnacha son las auténticas protagonistas del proyecto.
En su catálogo destaca el blanco Fill d’una Sirena, una referencia fluida y marina de gran finura; el original rosado con sutil carbónico natural Brillant amb Llum, que incluye un matiz de hinojo marino silvestre; y tintos profundos como I d’un Pastor o Estrep Vermell, que aúnan nervio, taninos firmes y un final fresco y salino ideal para el disfrute pausado.
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