Espresso martini: historia y receta del cóctel de moda

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Esa misteriosa frontera donde la calidez tostada del café abraza el carácter helado del destilado, culminando en una capa de espuma densa y suave. Hablamos sin duda del cóctel nacido para reconciliar la noche y la mañana siguiente: el espresso martini. 

En los últimos años se ha apoderado de las barras más elegantes y de los rincones más inspiradores de las redes sociales. Y no es casualidad, es pura sofisticación nocturna, un guiño a quienes buscan el impulso de un buen café sin renunciar a la voluptuosidad de una gran copa. Si lo has visto deslumbrar en el espejo de un bar y has sentido el impulso de descifrar sus secretos, acompáñanos a descubrir la historia y el arte que guarda en su interior.

Origen de este cóctel

Para encontrar las raíces del espresso martini hay que viajar a las penumbras del Londres de finales de los ochenta. La historia cuenta que en el legendario Fred’s Club del Soho, entre luces tenues y el murmullo de la alta sociedad nocturna, una joven modelo (hay quien dice Naomi Campbell o Kate Moss, aunque no es plausible ya que eran demasiado jóvenes en ese momento) se acercó a la barra de Dick Bradsell, una de las almas más brillantes de la coctelería británica.

Dick Bradsell con la coctelera vertiendo un elixir sobre copas de martini
Dick Bradsell haciendo su magia

Con la determinación de quien busca una chispa en la madrugada, le pidió un cóctel capaz de “despertarme y joderme” en el mismo trago (wake me up and f**k me up). Bradsell miró a su alrededor, combinó la fuerza de un espresso recién tirado con la calidez del licor de café y la firmeza impecable del vodka. Aquel idilio instantáneo bautizado como vodka espresso mutaría años más tarde en el espresso martini, un nombre que rinde tributo a la icónica copa que lo cobija, aunque en su alma no habite la ginebra ni el vermú.

Receta del espresso martini

La belleza de este cóctel reside en su aparente sencillez ya que requiere pocos ingredientes, pero todos ellos de máxima calidad. El equilibrio entre el amargor del café, el dulzor del licor y la firmeza del alcohol es la clave para conseguir un resultado impecable.

Ingredientes

  • 45 ml de vodka ya que es la base neutra del cóctel. Al no aportar sabores intensos por sí mismo, permite que el café y el licor destaquen con luz propia. Un vodka de grano de alta pureza, como Belvedere, es la mejor elección.
  • 20 ml de licor de café. Aquí viene el toque dulce que equilibra la acidez del espresso. Las opciones clásicas incluyen Kahlúa o Tia Maria.
  • 30 ml de café espresso recién preparado. Es vital que sea café recién hecho y, a ser posible, cargado y de tueste natural para generar esa icónica capa de espuma al agitarlo.
  • 10 ml de jarabe de azúcar (opcional). Dependerá de tu gusto personal y de lo dulce que sea el licor de café que utilices.
  • Hielo abundante.
  • 3 granos de café enteros para la clásica decoración final.

Paso a paso para prepararlo

Ahora bien. El mayor secreto de un espresso martini profesional no está en qué marca de vodka se usa, sino en la técnica de agitado. Necesitamos lograr esa crema densa y persistente tan característica de este cóctel. Para ello, te dejamos unas indicaciones:

1. Prepara el café y enfría la copa

Prepara un shot de café espresso cargado. Déjalo atemperar unos minutos para que no derrita el hielo al instante. Mientras tanto, llena tu copa de martini o copa coupé con hielo para enfriarla bien. También puedes dejarla en el congelador unos minutos antes.

2. Mezcla en la coctelera

Descarta el hielo de la copa enfriada. En una coctelera, añade el vodka, el licor de café, el café a temperatura ambiente y el jarabe de azúcar si decides utilizarlo. A continuación, llena la coctelera con hielo abundante y duro.

3. El paso clave: el agitado

Cierra la coctelera y agita con energía y firmeza durante al menos 15 o 20 segundos. Este agitado enérgico es fundamental ya que el choque del aire con la grasa natural del café y el hielo es lo que crea la crema aterciopelada en la superficie.

4. Doble colado y servido

Cuela la mezcla sobre la copa fría mediante un doble colado (usando el colador de la coctelera junto a otro fino de malla) para atrapar los pequeños trozos de hielo y conseguir una textura sedosa. Verás cómo la crema emerge como por arte de magia en la superficie.

5. La decoración

Decora coronando la superficie de la espuma con tres granos de café enteros. Tradicionalmente representan la salud, la riqueza y la felicidad. Y a disfrutar.

¿Quieres probar otras versiones?

Si te gusta dejar tu impronta personal en la coctelera, este clásico admite sugerentes giros de autor. Puedes sustituir la neutralidad del vodka por un ron añejo de notas amaderadas, dejando que sus recuerdos de vainilla y caramelo tostado se fundan con el café en una alianza tibia y envolvente. Para quienes prefieran los matices más rebeldes, apostar por un mezcal artesanal aportará una pincelada ahumada, misteriosa y profundamente terrenal. Y si la velada pide un capricho goloso, añadir un sutil chorrito de licor de crema o crema de orujo transformará la copa en un tentador y suave postre líquido. 

De clásicos e iconos de barra

El espresso martini ha sabido conquistar su lugar entre las grandes creaciones de la coctelería contemporánea porque sabe hablarle a los sentidos. Nos apasiona la historia que se esconde detrás de cada copa, ese hilo invisible que une la literatura, el cine y la alta gastronomía. Si a ti también te fascina este universo de matices, te invitamos a perderte en los relatos de otros grandes mitos: el carácter aristocrático del negroni, el perfume con reminiscencias sureñas del sazerac, o la nostalgia cremosa del inolvidable ruso blanco.

Saca la coctelera, atenúa las luces, explora nuestra colección de destilados y regálate el placer de preparar este cóctel eterno en la serenidad de tu hogar.

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Nacida en el seno de una familia vinícola, crecí entre las vides de mi tío en la famosa región de Douro. A pesar de ser portuguesa, me he criado en Vigo. "¿Y qué prefieres?, ¿España o Portugal?". Mi respuesta, los dos, soy ibérica como el jamón. El 'true crime', el arte contemporáneo, la historia, comer y beber bien son mi pasión. Estudié Publicidad y Relaciones Públicas, y realicé un máster de Marketing Online con el que me he enfocado en la redacción de contenido web. Siempre me encontrarás escribiendo algo, tengo mil notas por todos lados.