Es uno de los elaboradores más inquietos y fascinantes de Portugal, un explorador ávido que busca arrojar luz a su propia curiosidad. Ahora también va a saciar la tuya. [break]
La búsqueda incansable de los mejores terruños del país vecino ha llevado a António Maçanita a embarcarse en aventuras más allá del continente, hasta el medio del océano Atlántico. Prepárate, porque estás a punto de disfrutar de una experiencia inmersiva de otro nivel.
Como él mismo nos contó en una reciente entrevista en nuestro magazine Vignerons, siempre ha buscado ser un fiel transmisor de lo que el suelo, el clima y las variedades locales le confiesan al oído. Un intérprete de terruños, por así decirlo. Desde sus inicios en Alentejo, con Fitapreta, saltó a las colinas escarpadas y milenarias de Douro en compañía de su hermana, Joana, y creó Maçanita Vinhos. Hizo realidad un sueño, pero siguió explorando.
Fue entonces cuando cogió un avión y se plantó primero en las Azoresy más tarde en Madeira. Dos proyectos que no solo le han descubierto un mundo a él, sino que han colmado de alegría los corazones y las copas de quienes seguimos su trayectoria. La recuperación de viñedos, de variedades denostadas y de la tradición ha dado sus frutos, y está latente en obras de arte como su Vinha Centenária, un blanco que fue galardonado por la guía portuguesa Revista de Vinhoscomo uno de los mejores vinos de Portugal en 2018.
Aquí comenzó un idilio con esta publicación que no ha parado de crecer. Enólogo del Año (también en 2018) y Mejor Productor del Año, en varios de sus proyectos y en repetidas ocasiones. Y no son los únicos títulos que ha logrado, ya que a nivel internacional también ha llamado la atención. A Maçanita no se le escapan nunca los puntos Parker.
Por su afán de preservar la pureza, la fidelidad y la autenticidad, sus slow wines son un regalo divino. Déjate aconsejar por este cicerone de lujo y disfruta de tu viaje.